DE HEROÍNA A IRÓNICA.

FERNANDO TARRAGÓ
Miembro adherente del Programa de Lectura e Investigación «Psicoanálisis en la Cultura» del CIEC.

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La tragedia de Antígona una vez más, eterna anacronía de la historia. G. Steiner propone que la travesía de ese mito a lo largo de la historia occidental hace de la misma un retorno de lo humano a la historia —Antígona Velez de Leopoldo Marechal es uno de los tantos ejemplos cercanos a la periferia occidental Argentina—.

El conflicto es claro: las obligaciones de la sangre versus las leyes del Estado. El estado puede ser el estado de las cosas, la moral comunitaria o la opinión común. La figura de la protagonista de la película encarna a esa mujer que tras el hecho violento por el cual es asesinada su hija empieza un periplo contra ese Creonte contemporáneo, que ya no puede ser encarnado en un solo cuerpo de emperador sino que se muestra velado en la moral social de cada uno.

La ficción se encarga de mostrar el pasaje de heroína culpable a una irónica comunitaria, mutación apoyada en el goce singular de esa mujer, permitiéndole descontarse del final trágico a través de una invención: anuncios a la entrada del pueblo. Por intermedio de esa operación los semblantes que sostenían a la comunidad caen de sus parapetos ideales, teniendo consecuencias en los lazos sociales.

¿Se puede decir que esa mujer se enloquece, ya que se excede en sus medios? Definitivamente no hay respuesta a esa pregunta que pueda dejar afuera la lógica que Lacan comienza a plantear en su ultimisíma enseñanza ubicada por J.-A. Miller. Si la historia es una pesadilla de la cual hay que despertar, la práctica del habeas corpus al revés será una posibilidad, entre otras, de salir del sueño eterno. Para ello se hace necesario realizar el pasaje que va del inconsciente como procedente de lo lógico puro al cuerpo hablante. Avanzando en esta lógica es posible cernir: “La fórmula del cuerpo hablante no está hecha entonces para abrir la puerta a la palabra del cuerpo. Abre la puerta al hombre en tanto se sirve del cuerpo para hablar” (Miller, 2016). Retomado esta propuesta, se puede considerar que el cuerpo de la hija asesinada de la protagonista le permite asumir una posición ética irreconciliable con la moral comunitaria apoyada en una voz disonante, permitiendo por esa operación hacerse un cuerpo, darse un nuevo estatuto civil.

De esa mutación subjetiva es posible hacer una serie no encadenada de operaciones homologas en otros contextos, que tendrá como único lazo un saludo resonante; una, la práctica artístico-política del El Siluetazo en 1983, que permitió dar visibilidad a las políticas de los Derechos Humanos mostrando las atrocidades de los crímenes de lesa humanidad producida por la dictadura militar; la otra, son las intervenciones en el espacio público hecha por el artista urbano Oscar Brahim, que a través de los anuncios publicitarios, con sutiles intervenciones gráficas, desmonta las estrategias de marketing impuesta con furia inhumana en los años noventa y principios del dos mil. Prácticas irónicas como antídotos ante las violencias desnudas de los poderes de turno y la anestesia generalizada.

 

REFERENCIAS BIBLIOGRÁFICAS

  • Longoni, A. y Bruzzone G. (2008) compiladores. El siluetazo. Bs. As: Adriana Hidalgo

  • Miller, J.A. (2016) “El cuerpo hablante”. Intervención pronunciada en la clausura del Xº congreso de la Asociación Mundial de Psicoanálisis, El cuerpo hablante. Sobre el inconsciente en el siglo XXI, Río de Janeiro, 25-28 de abril de 2016. En esta secuencia titulada “De Río a Barcelona” intervinieron también Miquel Bassols y Guy Briole. Traducción Xavier Esqué y Anna Aromí. Disponible en: http://ampblog2006.blogspot.com/2016/07/habeas-corpus-por-jacques-alain-miller.html