LA OSCURIDAD DEL ODIO NO TIENE TIEMPO

BLANCA SÁNCHEZ
Miembro de la EOL y la AMP

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La serie Dark (Netflix: 2017—) gira en torno a lo oscuro. Aquí el dark continent no es la sexualidad femenina, como diría Freud, sino un misterio que atraviesa tres generaciones y hace síntoma con la desaparición de dos niños, lo que deja al descubierto el oscuro secreto de las dobles vidas que atraviesan las relaciones entre cuatro familias. Solo en un pueblo como Winden podía escenificarse el infierno grande que son las relaciones entre los otros y de qué modo se va desplegando ese oscuro objeto del amor, del deseo y sobre todo del odio que se juega en cada quien. Lo que hace síntoma es violento: desapariciones, mutilaciones, drogas, bullying

Una voz en off enmarca la serie afirmando que contrariamente a la idea común de que el tiempo avanza implacable hacia adelante. “el ayer, el hoy y el mañana no son consecutivos, están conectados en un círculo sin principio ni final”. En ella, pasado y presente, relativos siempre, se ordenan a partir de tres cortes temporales cada 33 años que podrían explicarse, según uno de los personajes, astrológicamente. El convidado de piedra que acompaña estos cruces y encrucijadas de pasados y presentes es la central nuclear del pueblo ya que dichas escansiones están siempre en referencia a ella, los pasajes en el tiempo, en sentido metafórico y también literal, no podrían producirse sin ella . ¿Una forma de ilustrar lo que Lacan avizoró de la relación entre los procesos de segregación con el crecimiento de los mercados comunes y su relación con el discurso científico? Las peores cosas ocurren cerca de la central y sus cuevas.

Algunos personajes, cual Edipo tratando de evitar el destino, intentan modificar el pasado ante lo cual, lejos de evitarlo, lo cumplen. El futuro puede incidir en el pasado, escuchamos decir… Cada uno de ellos, sea cual fuere la época en la que viven, albergan en su interior ese núcleo oscuro, eso dark que reconociéndolo y atacándolo en el otro ignoran de sí mismos. Podrán variar los modos de manifestarse, o los objetos sobre los que recae, el paso del tiempo no logra modificar el odio, como tampoco lo hacen el descubrimiento de “la verdad”, ni la posible huida de un pueblo en el que se supone que “nunca pasa nada” cuando en realidad “pasa de todo”.

El tiempo del psicoanálisis es el del après coup, pero también es el tiempo lógico de tres momentos aislados por Lacan (1945[1988]): el instante de ver, el tiempo de comprender y el momento de concluir. La serie parece ilustrarnos el hecho de que si omitimos el tiempo de comprender, si aplastamos la elucubración significante entre el instante de ver y el momento de concluir, lo que obtendremos es inevitablemente el pasaje al acto más o menos violento, aquello que se desata en los límites del discurso.

Aquellos que van tras la búsqueda de un saber, tienen la intuición de que “está pasando lo mismo que antes”. La repetición de lo mismo se muestra en su cara más ominosa. Los infructuosos intentos por luchar contra el eterno retorno de lo igual y los actos que se repiten ciegos a cualquier implicancia subjetiva demuestran que no hay modo de despertar del sueño de la eternidad ni siquiera con los favores de la ciencia. La repetición como tiempo del fantasma es violenta para el ser hablante porque lleva la marca de la pulsión de muerte y los encuentros traumáticos con el goce. Si la apuesta de un análisis es ir del porvenir al pasado, ya que en su devenir se modificará irremediablemente la versión que se tiene de la historia, es porque de lo que se trata es de que cada quien pueda hacerse responsable de su goce y de su odio. De otro modo, solo se puede viajar en el tiempo de la repetición.

REFERENCIAS BIBLIOGRÁFICAS

  • Lacan, J. (1945 [1988]). “El tiempo lógico y el aserto de certidumbre anticipada. Un nuevo sofisma” en Escritos Buenos Aires: Sigloveintiuno.

    (1967 [2012]). “Proposición del 9 de octubre de 1967 sobre el psicoanalista de la Escuela” en Otros Escritos. Buenos Aires: Paidós.