TECNOLOGÍA DE LA VIOLENCIA

FERNANDO MÓ.
Reesponsable del CID San Juan-IOM2 Nuevo Cuyo. Miembro de la EOL y la AMP.

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En una entrevista preguntan a Eric Laurent si en nuestra sociedad hay hoy más violencia que en las anteriores, a lo que responde: “no es que haya más violencia, sino más tecnología de la violencia.”

Si definimos tecnología como el conjunto de conocimientos e instrumentos propios de una técnica, podemos seguir la idea de Marshall Mc Luhan de que el discurso mismo es una cierta tecnología.

Se acerca a la idea de Lacan (1969-1970 [1992]) en El reverso del psicoanálisis, donde sostiene que el lenguaje es un instrumento inserto en el cuerpo. Hay un saber aparejado al cuerpo en eso que podríamos llamar tecnología discursiva, lo cual instala en el ser hablante un goce y una satisfacción posibles. En ese aparato, los objetos de la aletosfera ocupan un lugar preciso.

El hombre es un animal violento, y la pulsión de muerte se anuda a los discursos de las épocas; actualmente con un envión dado por el capitalismo y las tecno ciencias, pero no sin el aparejo con el que cada parlêtre enchufa crecientemente su cuerpo a la oferta provista por el mercado de lo real. Cada gadget incorporado es también un punto posible de apoyo para la liberación de la pulsión de muerte.

El capítulo que Jodie Foster dirigió para la serie Black Mirror (Netflix 2011-2017), titulado Arkangel, muestra la angustia de una mujer respecto de la maternidad desde el momento del parto.

Apremiada por el miedo, la seguridad de su hija Sara se torna una prioridad absoluta.

Para ello contrata Arkangel, un dispositivo con el cual puede monitorear, localizar, y visualizar lo que Sara está mirando, e incluso controlar contenidos de lo que puede observar en la realidad. Se requieren solamente un implante indoloro para la hija y una pantalla para Marie.

El lema de Arkangel es ‘paz interior’, la prueba inicial es gratuita y es completamente seguro según susurra la voz de la ciencia.

Marie comienza a gozar de inmediato de los servicios del dispositivo: se divierte monitoreando a Sara, aplica filtros para estímulos indeseables, previene situaciones de peligro doméstico. El tiempo pasa, la paz interior parece estar al alcance de la mano. El real irrumpe: los efectos de velar con filtros situaciones que elevan el estrés perturban la adolescencia temprana de Sara.

La solución está en que Marie abandone el ‘control parental’, pero pronto las cosas se exacerban y adquieren un tono adictivo. No puede evitar intentar controlar, a través de seguir la exploración adolescente de su hija, su propio cuerpo.

De allí en adelante las cosas van peor para una sujeto cuyo instrumento empuja lo imposible fuera del discurso. Precisamente a responder a este dilema vino Arkangel, puesto allí por Marie para gobernar, con la ferocidad de un Otro que existe, lo abierto por el agujero de lo que no hay.

Cuando la vida es difícil de soportar, la pulsión de muerte se aferra a los instrumentos del goce hasta las últimas consecuencias, allí donde la agresividad, experiencia que es subjetiva por su constitución misma, puede tornase violencia ciega.

REFERENCIAS BIBLIOGRÁFICAS