ENTREVISTA A RAQUEL CORS ULLOA

RAQUEL CORS ULLOA
Psicoanalista (AE) en Santiago de Chile, Chile

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Diana Paulozky: Cuando vi Gloria por primera vez, quedé sorprendida que un director tan joven como es Sebastián Lelio, entienda tanto sobre la soledad de una mujer de mediana edad ¿Qué te ha parecido?

Raquel Cors Ulloa: Pienso que para la soledad, no hay edad. Si bien el director Sebastian Lelio logra captar el momento en el que un sujeto está cruzando el umbral de cierta edad, lo que se precisa en esa película, y algo de lo que escuchamos en la clínica, es la “absoluta soledad”. El drama de ese film da cuenta de varios personajes solos, no sólo el de una mujer como Gloria, que rodeada entre tanta gente se siente igualmente sola, sino también el del hombre, como el caso de su pareja Rodolfo que cada tanto desaparece dejándola caer en un agujero; o el de su ex marido, que en la escena en que se emborrachan durante un encuentro familiar se entera que será nuevamente abuelo y ni sabe quién es el padre de su futuro nieto, ahí acaba la fiesta, cuando ese padre también cae al no verse en “la foto familiar”.

D.P.: Ella es una mujer decidida, que va hacia adelante, sin embargo cuando la presenté en mi ciclo, algunos hombres se molestaron por su actitud ¿Piensas que hoy las mujeres son demasiado directas? ¿Crees que el cambio evidente de la mujer hoy retrae a los hombres?

R.C.U.: Lacan decía que las mujeres son más amigas de lo real. El personaje de Gloria encarna algo de lo insoportable, y como sucede con algunas películas, hay escenas que tocan los fantasmas del espectador. Lo interesante es que se trata de una mujer que accede a los engaños del amor cortés, la poesía, las citas, los viajes, incluso se viste y maquilla para salir en busca de algún encuentro; y cuando se trata del goce, ella accede al cuerpo de otro, un consentimiento al Otro que en nuestra época no todo el mundo elige, pues elegir una cosa implica perder otra. Tú planteas si se trata de una mujer decidida, y quizás… siempre y cuando tenga algo que perder, como ocurre con la no-relación-sexual.

A propósito de mujeres y semblantes: la escena del encuentro con el pavo real es maravillosa, podríamos decir que muestra la buena relación de Gloria con los semblantes.

D.P.: ¿Crees que el vacío de Gloria es un buen reflejo de la sociedad actual?, porque también hay una alusión al sin rumbo de un país que también busca su destino. Me refiero a la escena donde se enfrenta a una manifestación.

R.C.U.: Leí una entrevista en la que Lelio dice lo siguiente “Chile se ha modernizado a tropezones, su contrato social es caduco. Hay una sociedad nueva que exige educación y salud gratis” y “hay un cordón umbilical invisible entre ella y su sociedad”.

D.P.: Y respecto al hombre, que dice que quiere operarse por dentro. Evidentemente es un cobarde, al modo de la cobardía moral que hablaba Spinoza, ¿piensas que también es un paradigma de la época?

R.C.U.: Operarse por dentro… El texto es precioso y la interpretación también, ese hombre aborda la soledad y el sexo del lado hombre, del lado macho, para decirlo con Lacan del seminario Aun. Si fuese el caso de un analizante, podríamos decir que “operarse por dentro” vendría bien para las entrevistas preliminares, operar con la apertura del inconsciente y los impasses en la lógica de la vida amorosa.

D.P.: ¿Qué relación ves entre el avance de la mujer y la huida de los hombres?

R.C.U.: Quizás no sea tanto un asunto de género. Me orienta mejor leerlo como un asunto de la época y el desencuentro entre los sexos. Te decía lo del avance del lugar de la mujer, no como un problema de género, sino como un cambio entre los sexos que desacomoda el equilibrio, frágil, e intangible.

D.P.: Por eso la pregunta de “Qué es una mujer?” es para todos.

R.C.U.: Así es.

D.P.: Siempre pensé que la enfermedad de nuestra actualidad es la soledad. ¿Cómo lo ves tú?

R.C.U.: La soledad es un tema que el psicoanálisis lee con cuidado, tiene varios lados para investigar. Una cosa es el aislamiento, sus síntomas, vínculos, y defensas. Otra cosa es la soledad “en sí misma”, encerrada.

Me gusta esta película porque su personaje principal no renuncia ni rechaza al Otro, no se encierra en la pulsión, sino más bien intenta enlazarse al deseo y al amor -lazos precarios de nuestra época- Gloria intenta de todo para salir de sí misma, y lo hace como madre, como amiga, como dueña de casa, como mujer, hace de todo para hacer lazo social: desde el yoga, la terapia de risa, ¡hasta adopta el gato del vecino! Es muy divertido.

Estoy de acuerdo contigo sobre lo que señalas respecto a la soledad como una enfermedad actual, y es que pareciera que el personaje de Gloria demanda sanarse de esa enfermedad. Al inicio de la película, ella hace dos llamados telefónicos, uno por uno, a su hijo y a su hija, intentando verlos, saber cómo están, en fin, el punto es que en ambos llamados se escucha una madre que recuerda a sus hijos quién es, cuando les dice “soy tu mamá”.

D.P.: El final es muy emotivo, Gloria bailando sola acompañada por la canción que repite su nombre ¿Es que esa es la salida? ¿Solos bailando con nosotros mismos?

R.C.U.: Me pareció un lindo final para una película, no es un final feliz, pero sí transmite algo del vivir-la-pulsión cantando, bailando. Hay muchas Glorias por ahí… tarareando una canción como la de Umberto Tozzi que dice “.. y escribiré mi historia, con la palabra Gloria…” La escena final es maravillosa, ella canta y se quita los lentes, para bailar (es el único momento en toda la película, que se los quita). Bailando sola, ya sin el pathos inicial.