SANCHO – ¿El amor golpea a tu puerta? 2018-01-31T16:06:22+00:00

¿EL AMOR GOLPEA A TU PUERTA?

MARIA SOL SANCHO
Miembro del CCEPsi Bell Ville, Córdoba.

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“Viendo tanto dolor e incertidumbre en la vida, ¿cómo conseguimos salir adelante?

A veces las ilusiones funcionan mejor que la medicina”.

Conocerás al hombre de tus sueños (Allen, 2012).

Algunas críticas coinciden en describir a Conocerás al hombre de tus sueños (Allen, 2012) como una comedia risueña y amarga donde se cruza el humor con la desesperanza. Lo demuestra el inicio de la película con una voz en off relatando una frase de Shakespeare: “La vida tiene mucho ruido, parece mucho pero al final es nada”. Un escenario europeo es elegido otra vez por el director para desplegar una serie de enredos y desenredos de la vida, fracasos, desilusiones, engaños, excesos, encuentros y desencuentros que ilustran la época y lo que no se complementa entre los sexos.

El encuentro

Me interesó el detalle del encuentro contingente entre Helena (Gemma Jones) y Cristal (Pauline Collins) y todo lo que éste posibilitó para la primera. Tras la ruptura de su matrimonio de cuarenta años, Helena, primero un tanto perdida, llega al domicilio de una adivina en quien confiará su desesperación ante aquella ruptura. Parece que nada tiene que perder ya que esta consulta al menos le saldrá más barata que la de un psiquiatra. En la primera entrevista con Cristal, Helena le pregunta: -¿Tengo un futuro esperanzador? Cristal responde: -Te veo con un nuevo amor, veo a un apuesto desconocido que será el hombre de tu vida. Es muy claro cómo Helena con sus preguntas va sugiriendo lo que quiere escuchar como respuesta, ella misma va dirigiendo la orientación de esos encuentros. Toma de algún modo a la letra las predicciones de Cristal y comienza a organizar su vida en base a estas. Pronto conoce al hombre que tal vez predecían las cartas: -Quizás no sea el hombre soñado, pero es mi hombre soñado, dice Helena.

Este encuentro conmueve las certezas de Helena y a partir de allí vemos un cambio subjetivo en ella. El encuentro con Cristal no tiene que ver sólo con una cuestión de predicciones y sugestiones sino con una posibilidad para Helena de hacer lazo, de salir de un goce autoerótico bajo una ilusión que le permite comenzar una nueva relación. A través de los presagios de Cristal —que le vuelven en espejo a partir de lo que ella misma demanda— Helena va creando su propia ficción sobre el amor y comienza a vislumbrar respuestas a sus preguntas. Se apoya en la teoría de las vidas pasadas para formular algo que le sirve en su presente y que tiene que ver con su propia subjetividad. Su nuevo partenaire, juega ese mismo juego. Helena en algún punto se extravía, pero logra esa invención que es su puerta de entrada a volver a creer en el amor.

No hay relación sexual vs hay amor

Guy Trobas (2009) en La pareja fundada en el amor argumenta: “Allí donde el amor, especialmente la pasión amorosa, supone la creencia en una comunicación lograda y exige un encuentro cumplido de los sujetos, lo que encuentra —al estar totalmente sometido al lenguaje—, es que no existe el significante del reconocimiento del Otro. Como lo dijo Lacan en El Seminario 23, “…no hay Otro que respondería como partenaire” (p.74).

No hay Otro que respondería como partenaire en el sentido de la completud. El amor no golpea a nuestra puerta, no llega sólo y no viene a complementarnos armoniosamente. El amor no funciona de acuerdo a algo preestablecido, nada está escrito de antemano, no hay brújula ni gps que guíen nuestro destino. Lacan (1972-1973[1981]) dice que no hay significantes que se produzcan como eternos, entonces al inconsciente lo vamos construyendo.

Desde ese lugar, se podría decir que las predicciones de Cristal acerca del “hombre ideal” taponan la no relación, se quedan en la vía del sentido y son un escape al encuentro con lo más insoportable del uno. Pero Helena puede darle otra vuelta a esto. Construye un lazo con este señor viudo, dueño de una librería, con fuertes creencias esotéricas —como ella— signo de amor que los une. Y pronto deja aparecer el malentendido, comienza a demandarle que elija entre ella y su ex mujer. Él vacila. Pero, tras recibir la aprobación de la esposa de aquel, ya difunta y contactada mediante la invocación de su espíritu, la pareja tiene vía libre para comenzar una relación.

Siguiendo a Miller (2011), amamos a quien posee una respuesta a nuestra pregunta de quiénes somos. Para amar, hay que confesar su falta, y reconocer que se necesita al otro, que le falta. Los enamorados intentarán indefinidamente aprender la lengua del otro en un laberinto de malentendidos cuya salida no existe.

No hay complementariedad. Pero el amor insiste, “…el amor pide amor. Lo pide sin cesar. Lo pide… aun. Aun es el nombre propio de esa falla de donde en el Otro parte la demanda de amor” (Lacan, op. cit., p.12). Existe un malentendido estructural entre los seres hablantes, la relación sexual no existe postula Lacan en El Seminario 20, sin embargo el amor empuja al lazo, hace condescender el goce al deseo. “El amor es una invención feliz que nos permite soportar la existencia” (Dessal, 2017).

El amor siempre recubrirá el vacío que Woody Allen describe –al inicio del film— como “la vida es nada”. La creencia en el amor, de la forma singular en que funcione para cada quien, es un modo posible de hacer lazo, de salir al otro.

REFERENCIAS BIBLIOGRÁFICAS