MORES – Del saber hacer femenino en House of Cards 2018-01-31T18:44:08+00:00

DEL SABER HACER FEMENINO EN HOUSE OF CARDS

SOFÍA MORES
Psicóloga en Córdoba

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Una serie que captó millones de espectadores, toma el mundo de la política, sus negociados, imposturas y trampas de un modo singular: el espectador termina simpatizando con los “malos”. ¿Qué puede enseñarnos House of cards (Netflix: 2013-) sobre lo femenino?

Esta serie cuenta con dos protagonistas: Frank (Kevin Spacey), y Claire (Robin Wright). Pondremos a ella bajo la lupa: inteligente, responde a la feminidad en sus formas imaginarias (Bassols, 2016), y con su frialdad acompaña y diseña las estrategias que catapultan a Frank al poder. Al principio se muestra inconmovible, pero en el transcurso de la primera temporada otra versión aparece: conmovida en su lugar de partenaire a través de los significantes proferidos por su pareja, realiza un imprevisto viaje: sin equipaje, sin duración determinada, sin planes. ¿Claire sin cálculo?, ¿Qué hay detrás de esto?, O mejor: ¿Qué es lo que tambalea allí?

El interrogante será entonces qué forma de proceder sostenía a Claire hasta allí. Marie-Hélène Brousse (2016) en su artículo Saber hacer femenino con la relación. Las tres R: astucia, estrago y arrebato plantea el saber hacer como una forma de hacer lazo, en tanto la relación no existe. Como correlato, decir la relación se vuelve imposible, pero lo posible es enunciarla ya sea a través del lenguaje, la ficción o el semblante. Para ello, plantea tres soluciones femeninas. ¿El caso de Claire responde a la astucia?

La característica de la astucia es mantener juntos lo sexuado como discurso del inconsciente y su vía de verificación, como lo dice Lacan, dedicada a captar dónde la ficción, si me permiten, tropieza, y lo que la detiene. Esta verificación […] implica una cierta ironía aplicada al discurso del inconsciente, es decir, al significante amo, al que se cuida mucho de cuestionar o poner en peligro. (Brousse, 2016).

El personaje, se ubica durante el transcurso de la primera temporada de la serie en un segundo plano, como una compañera, más no una coautora de las estrategias y decisiones políticas de Frank. Respeta el Nombre del padre y “se inscribe en el contexto en que la cosa se ubica, por el hecho de que es, en su carácter de reina, la imagen de la mujer como consorte del rey” (Brousse, 2016). Siempre y cuando esto funcione como velo para lo que en el contexto de la intimidad y los hechos —en el silencio— exista una paridad, que la ubique fuera de ese lugar de fetiche en el contexto de la ley.

Todo marcha bien, hasta que los hechos y los dichos hacen cortocircuito con tal funcionamiento. Es posible recortar una escena en donde Frank decide realizar una jugada política que perjudica las operaciones que ella calcula necesarias para que su proyecto en una ONG funcione. A esto Claire responde con una jugada interesante: dice someterse a estos planes, en donde debe convencer a dos funcionarios de que acompañen una votación —lo cual definía la victoria de esta estrategia—.

Apuesta a una pequeña trampa: sin decirlo expresamente, no da su apoyo a Frank: “voten a conciencia” les dice y con ello lleva al fracaso este proyecto con el consiguiente beneficio para su ONG.

¿Qué hace que Claire se rebele? El aparecer ubicada expresamente en segundo plano, como el consorte. Esto se demuestra en la escena siguiente, en la cual Frank rompe el silencio, que funcionaba como el resorte de este semblante, expresando que sus propios planes son los únicos que importan. ¿Por qué esto sería tan importante? Porque todo este partenerato funciona para ambos en una intimidad, soportada por el silencio. Cuando este silencio se rompe ambas posiciones se revelan como semblantes. Brousse señala:

La astucia implica entonces, en primer lugar, un saber de la falta y su aceptación; en segundo lugar, una utilización de la palabra que borra la posición singular del sujeto que permanece no dicha; en tercer lugar, un manejo de la falla en el Otro de la ley y del lenguaje (Brousse, 2016).

Claire lo evidencia: acepta hacer de consorte a través del silencio de su posición, para luego castrar a Frank cuando hace tambalear a este semblante.

Cabe aquí diferenciar por qué se trataría de una posición astuta y no de estrago. El estrago es “la relación que una mujer produce con un hombre por medio del sacrificio consumado del tercero fálico, que llegado el caso puede ser ella misma” (Brousse, 2016). Vemos en esta serie que Claire no sacrifica los objetos fálicos de Frank, ya que no destruye toda su campaña política, silenciosa y astutamente, conmueve algo de ello, salvando su pellejo y sin sacrificios.

¿Cómo termina la escena? Claire se va. Viaja sin preverlo a la casa de un viejo amante con un semblante opuesto al de su marido: sensible, bohemio, y que no quiere a Claire como una consorte. Un viaje sin equipajes y sin tiempo estipulado de regreso. En el caso de Claire, un acto así puede considerarse como una locura, en términos psicoanalíticos, ¿se trata de un acting, un arrebato o un extravío?

Queda planteada la pregunta.

REFERENCIAS BIBLIOGRÁFICAS

  • Bassols, M. (2017). Lo femenino entre centro y ausencia. España: Gramma Ediciones.

  • Brousse, M-H. (2016). Saber hacer femenino con la relación. Las tres R: Astucia, estrago y arrebato.