MONTÓN – Dos madres, dos destinos 2018-01-31T15:46:40+00:00

DOS MADRES, DOS DESTINOS

OLGA MONTÓN

AP miembro de la ELP y la AMP.

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El Psicoanaálisis nos enseña que la maternidad sobrepasa la biologia de la procreacion y la gestación, que tras la maternidad se encuentra una mujer. La maternidad es más bien una respuesta subjetiva, una respuesta posible para una mujer, entre otras, en relación con su deseo. Y será una falsa salida si se trata de eludir “La mujer no existe” a modo de suplencia.

Actualmente hay una disyuncion entre procreacion, sexualidad y gestacion. Ser madre exalta una función esencial: la de encarnar al Otro de la demanda, la de transmitir la lengua materna y envolver al niño en el deseo, en el goce. Las ficciones maternas pueden engañar y velar una zona enigmatica para la madre, una satisfacción real que puede ser descubierta tras el nacimiento del niño.

El niño no debería colmar a una mujer totalmente, de manera que nos preguntamos qué lugar ocupará éste para la madre: ¿un ser idealizado? ¿un objeto de su existencia que aparece en lo real? ¿Qué es lo que en el transcurso de una maternidad, puede satisfacer, angustiar o desestabilizar?

Si bien para Freud (1932) la salida esencialmente femenina corresponde a la maternidad, Lacan toma la pregunta que al final de su enseñanza se hace Freud: ¿Qué quiere una mujer? para advertir que el universo femenino no se cierra con la maternidad.

Lacan explica en los ‘50 cómo una mujer se vuelve madre a partir de la dialectica fálica, que luego matizará en los ‘60 con la relación de la madre y el niño tomado como objeto a, objeto de deseo; para finalmente, con las fórmulas de la sexuación, introducir una nueva relación: la madre como mujer tiene un deseo que excede a su hijo, que queda fuera y que constituye el enigma de la feminidad. En las fórmulas de la sexuación indica la imposibilidad de construir un universal femenino, por lo que “La Mujer” no existe. Ante esto cada mujer deberá encontrar su propia respuesta a cómo ser mujer.

Pensar al otro como una prolongación de sí mismo es “el peor de los extravíos” nos dice Lacan.

Tomaremos en esta ocasión, la posición de las dos mujeres protagonistas de la pelicula Una segunda oportunidad (Bier, 2014). Las dos mujeres y madres en condiciones sociales, de elección de pareja y subjetivas muy distintas. Actualmente para las mujeres no se presenta igual la relación con la maternidad ni con los hombres, dado que ha cambiado la significación fálica y el valor libidinal de los hijos. Sin embargo, los elementos estructurales en juego son los mismos.

Tenemos la mujer que elige a su partenaire como el hombre que le dará un hijo. Sabemos que Anne (Maria Bonnevie) le dijo a Andreas (Nikolaj Coster-Waldau) cuando se conocieron que “la única cosa que quería era tener un hijo” Alexander, su bebé de 8 meses. Ya desde la primera imagen de Anne, la directora nos deja ver algo de su locura, en esa mirada perdida que parece anticipar la catástrofe.

La desesperación en tantos paseos con el cochecito del bebé a medianoche para sofocar el martirio de su llanto. Sin embargo, sabemos que tener un hijo no es garantía de ser madre. Destacar el valor del niño como sustituto fálico en términos freudianos, puede extraviarnos si pensamos la función colmadora del hijo, pues nos hace olvidar que éste también es el causante de una división entre madre y mujer en el sujeto femenino que accede a la función materna.

Lacan (1956-1957 [1994]) empieza situando la posición del niño con respecto al falo, que califica todavía de objeto en El Seminario 4, antes de hacer de él el significante del deseo. Para la protagonista el objeto hijo demandado supone una fractura en su subjetividad, un encuentro con lo real. No hay una definición de madre que la sostenga. Algo se desencadena, se le hace insoportable. Leemos en Lacan (op. cit.), “el objeto sólo encuentra su lugar adecuado si se ordena de acuerdo con la función de la castración”. Vemos a Anne hipnotizada por la relación madre-hijo, concebida bajo una modalidad dual, recíproca, como si madre e hijo estuvieran encerrados en una esfera. Cuanto más colma el hijo a la madre, más la angustia, de acuerdo con la fórmula según la cual lo que angustia es la falta de la falta. La madre angustiada es, de entrada, la que no desea, o desea poco o mal, como mujer. Ante la invocación a la instancia paterna para que resuelva esta situación inesperada en la existencia de Anne le retorna un agujero, un vacío de significante en su estructura. El aislamiento redobla su propia falla psíquica lo que la conduce a maltratar a Alexander. Nadie se da cuenta de lo que está pasando hasta que es demasiado tarde.

Al final descubrimos por la autopsia, que Alexandre murió por lo que llaman “síndrome del bebé sacudido”, que además tenía otros hematomas subdurales antiguos que le harían llorar. El síntoma somático del niño encarna la forclusión de la madre.

Porque ser madre no es igual para todas, no hay un protocolo que lo represente y muchas tienen dificultad para realizar esa función. El marido tampoco es suficiente, en este caso no hace su función. Es preciso que el padre “humanice el deseo”, es bueno que el deseo esté dividido, para que el objeto no sea único.

Él la ama demasiado y no de la mejor manera. Quiere tapar su falta, cree que la puede completar con un hijo, da igual cuál, como si eso pudiera suplir la falta. Así Andreas ante la pérdida del hijo, responde con una sustitución por otro bebé que roba. Ahí la directora nos muestra cómo ya no hay vuelta atrás para Anne. No reconoce a ese bebé como su objeto y desesperada se suicida. Si bien preserva al hijo de otra, a Sofus, de la muerte. No era su objeto.

Por otro lado, Sanne (May Andersen) y Tristan (Nikolaj Lie Kaas) son una pareja de yonkis alienados a las drogas que también tienen un bebé, Sofus, en un entorno cruel y devastado. Un pisito sucio y empobrecido, con un hombre violento, Tristan. La elección de partenaire de Sanne que parece dispuesta a aceptar el estrago de su posición de objeto en una relación de la que ni siquiera puede imaginar los límites, y la droga —heroína— sosteniendo la relación con este hombre que la somete y la maltrata.

Los servicios sociales encuentran a Sofus bien alimentado, aunque nos lo muestren sucio, y no le quitan la custodia. Intenta proteger al hijo pero no puede. Entonces Andreas cambia a su bebé muerto por el hijo de Sanne. Aquí, al contrario que Anne vemos a una madre yonki dividida, que afirma: “no soy buena madre, no debería haber sido madre”. Ella ama a su hijo e insiste en que ese niño muerto no es suyo, que “le han dado el cambiazo”. Tanto insiste que la creen loca y la ingresan. Pero ¿quién es el loco? La vemos despertar del letargo en relación al partenaire cuando le dicen que su hijo ha desaparecido. Se revuelve y la tienen que medicar como si delirara. Ella sostiene todo el rato que su hijo Sofus está vivo. Más tarde, cuando aparece Sofus, vemos que Sanne despierta a la vida. Cuando se lo devuelven ella vuelve a la vida y se separa de la droga y de su partenaire. El objeto-hijo aquí se encuentra en un lugar distinto, ya no es el objeto deshecho. Vemos entonces cómo ella eligió por la maternidad.

Y nos preguntamos si será un hijo como significante del deseo, un hijo que no saturara la falta en que se sostiene su deseo, un hijo que no lo sea todo para ella. Es decir, que sólo se es suficientemente buena como madre si no se es demasiado, a condición de que los cuidados que da al hijo no la aparten de desear como mujer. Es decir, que quede preservado el no-todo del deseo femenino.

REFERENCIAS BIBLIOGRÁFICAS

  • Freud, S. (1932) “Conferencia 33: La feminidad” en Nuevas Conferencias de Psicoanaálisis. Tomo XXII. Buenos Aires: Amorrortu.

  • Lacan, J. (1938) Los complejos familiares. Buenos Aires: Argonauta.

  • Lacan, J. (1956-1957[1994]) “La Relación de Objeto” en El Seminario de Jacques Lacan. Libro 4. Barcelona: Paidós.

  • Lacan, J. (1958[1998]) “La significación del falo”en Escritos 2. Madrid: Siglo XXI editores.

  • Miller, J. A. (1996) El niño, entre la mujer y la madre. En Revista Virtualia nº 13. Julio 2005. Disponible en: http://ampblog2006.blogspot.com.es/search?q=el+peor+de+los+extrav%C3%ADos; http://virtualia.eol.org.ar/013/default.asp?notas/miller.html