MINA – Twin Peaks o el embrujo de una mujer 2018-01-31T18:40:04+00:00

TWIN PEAKS O EL EMBRUJO DE UNA MUJER

FLORENCIA MINA
Psicóloga en Córdoba.

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Esta serie llamada Twin Peaks (HBO: 1990—1991; Showtime: 2017), nombre que lleva en la ficción el pueblo idílico del noroeste de California en donde se desarrolla la trama, supuso un punto de inflexión en la historia de las series televisivas.

Jordi Balló (2014) nos introduce en algunas diferencias entre la serialidad clásica y la contemporánea planteando que en la primera nos encontramos con una comunidad que evoluciona hacia la resolución de los conflictos, es decir, a partir de un modelo estable se plantean diferentes problemáticas que irán finalmente hacia una nueva estabilidad; aquí existe algo que ordena el caos. En las series contemporáneas, por el contrario, las comunidades no progresan hacia un equilibrio sino hacia su propia destrucción; no hay personajes buenos o malos, existe una especie de culpa difusa que no puede localizarse exactamente en un personaje de la serie, sino que baña toda la ciudad.

En este sentido, Twin Peaks tiene un punto fundador ya que presenta un modelo basado en un mal que impregna una comunidad y en la manera en que esa comunidad avanza hacia su propia disolución; esto está en la base de toda la ficción serial contemporánea que se produce a lo largo del siglo XXI.

En El Otro que no existe y sus comités de ética, Miller (2006) plantea que la época actual está regida por un nuevo reino, el reino del no-todo, la civilización ya no se encuentra organizada en función del imperio del Nombre del Padre sino más bien, bajo el principio de la lógica del goce femenino. Cuando gobierna esta lógica y caen los significantes amo fundados en el padre aparece la desregulación propia del goce femenino, la cual empuja a un goce sin límite que está asociado a una culpa igualmente desmesurada. Podríamos intuir entonces, que esta idea de la feminización del mundo está en la base del movimiento que se produce hacia la serialidad contemporánea.

En Twin Peaks nos encontramos con personajes que no saben por qué las cosas suceden y a través de un caso criminal hay una especie de culpa que habita en el pueblo, coexistiendo en el fondo una vertiente mística, una pregunta sobre los orígenes, sobre el bien y el mal.

Teniendo en cuenta estas características que constituyen el espíritu de Twin Peaks, mi hipótesis es que lo femenino también estaría atravesando toda esta serie, en donde el caos se hace presente y pareciera que ningún elemento alcanza para ordenar el fuera de sentido al que nos invita David Lynch cada vez.

Bassols (2017) en Lo femenino, entre centro y ausencia plantea que detrás de cada enigma hay siempre una mujer. Como en Twin Peaks, en el continente negro de lo femenino no hay definición ni una identidad precisa de los elementos. La feminidad aparece como una incógnita que puede resolverse con valores complementarios opuestos y contradictorios.

El autor retoma la frase “cherchez la femme” de la novela de Alejandro Dumas padre, Los mohicanos de París (1854), para indicar que la frase se repite en la novela no tanto para seguir este ideal apasionado en la búsqueda del objeto de deseo sino para encontrar en ella, en esa femme, la causa última de todo enigma, de todo episodio detectivesco por complicado que sea. Sea cual sea el problema, la complejidad, lo fatídico y terrible que haya ocurrido, una mujer será la causa, el motivo de la acción más irracional.

El hallazgo de un cuerpo envuelto en un plástico a la orilla del lago, marca el inicio de Twin Peaks. Una pregunta resuena a lo largo de toda la serie: “¿quién mató a Laura Palmer?; pregunta que se intenta responder cada vez pero que no llega jamás a localizarse en una entidad estable, hay un mal intangible que impregna todo el pueblo. Aquí aparece lo inefable de la serie, un imposible de decir que encuentra su punto de relación con lo femenino, y que si bien es inefable no significa que no nos haga hablar.

El pueblo, apabullado por esta muerte, sólo habla del crimen y de la víctima en cuestión, Laura Palmer (Sheryl Lee), la chica estrambótica y popular de Twin Peaks, sobre la que se revelan a la largo de la serie muchos misterios. Este personaje está en el centro de la serie, solo con su cuerpo aparece, pero ella está ausente para enunciarse; traigo una idea que Lacan toma de Blaise Pascal “estamos en un universo que es una esfera infinita, cuyo centro está en todas partes y la circunferencia en ninguna”, así mismo el pueblo intenta bordear el vacío con sutiles interpretaciones del crimen, atrapar un real que siempre se escapa. En relación a este punto cito a Bassols (2017) cuando se refiere al goce femenino, aludiendo que es como la carta robada de Edgar Allan Poe, no puede localizarse en el campo de lo medible, de lo observable y evaluable por la policía, porque huye de toda representación.

Me pregunto si lo femenino podría ser un nombre posible a este mal que habita en Twin Peaks.

REFERENCIAS BIBLIOGRÁFICAS

  • Bassols, M. (2017) Lo femenino, entre centro y ausencia. Olivos: Grama Ediciones.

  • Miller, J. A. (2006) El Otro que no existe y sus comités de ética. Seminario en colaboración con Éric Laurent . Buenos Aires: Paidós.

  • Entrevista a Jordi Balló (2014). Subida por Universitat Pompeu Fabra – Barcelona. Disponible en : https://youtu.be/nioel3PAQ3U