MATTANA – Una lectura sobre El Círculo. Los objetos de la era digital, sus usos. 2018-03-19T23:02:50+00:00

UNA LECTURA SOBRE EL CÍRCULO. LOS OBJETOS DE LA ERA DIGITAL, SUS USOS.

ALUMINÉ MATTANA
Miembro adherente del  Programa “El Psicoanalisis y la Civilización, Incidencias” del CIEC.

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Esta película muestra en su máxima expresión uno de los rasgos que caracterizan esta época, el universo de los objetos tecnológicos, las imágenes, la información y los efectos que producen, una nueva forma de control de los comportamientos, una diversificación de los modos de vida, el debilitamiento de los límites entre la esfera privada y pública, las creencias y los roles, y las relaciones vacías, efímeras al otro de la hipermodernidad (Lipotevsky, 2006).

Este film pone en escena a una empresa líder de Internet que vende objetos tecnológicos de alcance masivo. Entre las características del lugar, encontramos que ofrece un doble discurso: uno donde brinda todas las comodidades a sus empleados, reuniones motivacionales, promesa de felicidad, los mantiene adormecidos y felices, los empleados no marcan tarjeta, pero el control se ejerce en otro nivel. La empresa muestra una relación moderna con el trabajo que oscila entre la exaltación y la absorción, la adicción y el agotamiento (Laurent, 2016).

Entre los objetos de consumo que brinda “El Círculo” esta la SeeChange, una cámara que tiene la misma forma y tamaño que la del ojo humano, presentada como un producto que va a servir a la sociedad, bajo un lema: “Saber es bueno, pero saber todo es mejor”. A diferencia del ojo humano, esta cámara no sólo capta imágenes, también capta sonidos, y además no se necesita autorización alguna para instalarla, lo que permite el espionaje. Espionaje que también es vigilancia. Podríamos entonces pensar a “El Círculo” como un panóptico moderno que tiene como fin la disciplina, y que lo logra a través de nuevas tecnologías de información, controlando de maneras diversas a los humanos sin que éstos lo sepan. En El reverso de la Biopolítica, Laurent (2016), se refiere a esa “escucha absoluta”, a partir de ciertas políticas de seguridad que utilizan los Estados desde los atentados terroristas del 11 de septiembre, donde el Amo, con la finalidad de la seguridad, el control y la predicción de acontecimientos catastróficos para evitarlos, se permite una escucha absoluta de los ciudadanos, autorizada por la potencia técnica que permite el almacenamiento de los datos personales de cada uno vía Big Data.

En relación a esto, Han (2013), filósofo coreano, desarrolla la idea de “Sociedad de la Transparencia” donde el lema que domina hoy el discurso público es la transparencia. Ésta, se manifiesta cuando ha desaparecido la confianza y la sociedad apuesta por la vigilancia y el control. Se trata de una coacción sistémica, de un imperativo económico, no moral o biopolítico. La sociedad de la transparencia es un infierno de lo igual, las cosas se hacen transparentes cuando se expresan en la dimensión del precio y despojan la singularidad. En esta sociedad, Google y las redes sociales, que se presentan como espacios de libertad, se han convertido en un gran panóptico, donde el vigilante puede observar ocultamente a todos los prisioneros.

Siguiendo con la oferta de objetos, “El Círculo” propone otro “servicio”: una pulsera sensor, que puede captar en vivo y en directo el registro de la eficacia digestiva, los patrones del sueño, el pulso, el colesterol, y otras funciones del organismo, datos que se almacenan en una nube o una tablet y que pasan a ser de uso público dentro de la comunidad, esto es ofrecido como un plan de salud, capaz de evitar problemas, enfermedades, como si la muerte fuera evitable.

La propuesta es tentadora: una cámara que puede ver todo, instalada en la vida de las personas y en la de los gobernantes, lo que evitaría la corrupción, un chip instalado en los huesos de los niños para evitar secuestros, una pulsera sensor para controlar el organismo. Un régimen que pretende una solución “para todos”. Un sistema que niega lo propio de la condición humana, marcada por el sello de lo incurable, y que siempre se mostrará defectuosa. Toda civilización de goce propuesta “para todos”, no lo hace sin violentar a “cada uno”.

Una oferta más de “El Círculo”, el soul search, un programa que ofrece en menos de 20 minutos, encontrar a una persona fugitiva de la justicia, o cualquier ser humano de cualquier parte del mundo, gente que no está en el sistema de la conectividad, pero… ¿Qué pasa con aquellos que no quieren ser encontrados?

Como practicantes de psicoanálisis, tenemos que considerar un punto importante, y es la responsabilidad que le cabe a cada uno de nosotros en el uso de toda esta oferta que propone el mercado. Siguiendo con la idea de Han, existe el sistema de la era digital y existe el cliente transparente, el consumidor, el habitante de este panóptico digital, donde no existe ninguna comunidad sino acumulaciones de soledades incapaces de una acción común, política, de un nosotros, sujetos encerrados en modos de vivir múltiples pero solitarios, lo que Bauman llamó lazos líquidos hacia el otro. Lo habitual es que los consumidores no cuestionen el sistema. La vigilancia no se realiza como ataque a la libertad. Más bien, cada uno se entrega voluntariamente, desnudándose y exponiéndose, a la mirada panóptica. El morador del panóptico digital es víctima y actor a la vez (Han, 2013). En la película esto se muestra, la protagonista, una joven llamada Mae (Watson), es presionada para hacerse acompañar las 24 horas de una cámara que transmite su vida personal al público. En poco tiempo consigue millones de espectadores. Esto no nos es ajeno, todos hemos visto programas como Gran Hermano, o realities de la vida de otras personas. ¿Cómo podríamos pensar la atracción que causa el espionaje, el voyeurismo de la “intimidad” de otros y que causa tantos adherentes?

Lejos de ir en contra del orden del mundo, los psicoanalistas deben estar a la altura de pensar las cuestiones de época, introducir el cuestionamiento, la responsabilidad, la singularidad de cada uno, para poder hacer algo con eso, y no solo para poder incidir, sino también para asegurar la supervivencia del psicoanálisis.

REFERENCIAS BIBLIOGRÁFICAS