LIJTINSTENS – La rareza de cada uno 2018-01-31T20:08:23+00:00

LA RAREZA DE CADA UNO

CLAUDIA LIJTINSTENS
Adherente del CIEC – Miembro de la EOL y la AMP.

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Wakolda, (Puenzo, 2013) es un film penetrante que nos conduce a perfilar la locura o “rareza” de cada personaje, el delirio singular que hace que cada uno hable su lalengua.

Las diferentes lenguas habladas a lo largo de la película, donde las traducciones mismas quedan en penumbras, resaltan cómo cada personaje, cada uno, se satisface en lo que quiere comprender, cubriendo o silenciado los sentidos.

Wakolda refiere también al prototipo a perfeccionar que cada uno persigue. El de Josef Mengele, con su búsqueda delirante de perfección humana disimulada en los difusos límites de la manipulación médica de los cuerpos. El del padre, quien embelesado con su ideal de la creación ilimitada —en serie— de esas extrañas “muñecas con corazón” queda entrampado en el goce perverso del experimentador. El de la madre, ensamblada a la voluntad maniática del científico en la que resuena su lengua materna germana, pero también a su propio ideal de perfección que se esboza entre líneas. Y, por último, el de la niña, quien sucumbe como objeto de experimentación a la oscura voluntad del médico como una forma de alcanzar ese prototipo ideal frente a la difícil salida de la infancia, y a la vez engrandecer el amor al padre, tan preciado en la histeria.

¡Cada uno mira lo que quiere mirar! Hasta que algo se altera a partir de la aparición del ojo de la fotógrafa espía que intenta localizar refugiados nazis, y pone el foco en ese ideal de verdad, provocando dramáticamente el despertar de ese sueño ideal.

Cada uno, en un sueño algo delirante, muestra la cara siniestra de la perfección cuando esta parece alcanzable.

Volver posible lo imposible implica transitar una peligrosa cornisa en la que hay el “saber” que está alojado en lo imposible de nombrar, en lo imposible de calcular. Un camino repleto de certezas angustiantes que esa “manipulación” puede deparar.

Cuando los ideales toman una presencia omnipresente y dejan de incrustarse en el circuito del deseo se transforman en el empuje a una voluntad, donde la cifra y la medida —tan bien representada en la película por la altura deficitaria de la niña, la producción en serie de muñecas o los gemelos como experimento humano— viene al lugar de lo que no hay, de la falta, obturando la causa del deseo y haciendo creer que es esa la solución a la castración humana.

El film nos ilustra que cuando la rareza de cada uno intenta ser borrada, expulsada, identificada a una cifra o medida, se conforma un conjunto masivo, sin diferencias. Las muñecas son muy elocuentes de esta serie infinita. Nos muestra que el plan siniestro de unificar en un prototipo humano de perfección, conduce a eliminar la singularidad humana, el lenguaje y su inscripción en el cuerpo, que es lo que determina esa rareza sintomática que sólo puede decirse con palabras y que resulta ineliminable.

¡Destacaría un detalle más! La vergüenza y el pudor como límite al goce. Este afecto se hace presente en el rostro atormentado del padre, al reconocer su propia lujuria y ambición al ver su hija enferma; en la madre, que oculta su consentimiento a que el médico experimente con su hija y en la propia niña, cuando es vista y reconocida como mujer por el médico, podríamos agregar, vergüenza y pudor que indican un límite y una virtud a conservar (Calabria, 2017, p.319).

Pero surge como un impactante contraste la ausencia de este afecto en el médico, escamoteo que deja ver el trazo perverso del personaje y revela la falta de límite al goce y ese impudor y cinismo encubierto que se esboza a lo largo de todo film, y que este detalle le otorga una gran potencia narrativa a la historia.

¡Un film singular para recomendar!

REFERENCIAS BIBLIOGRÁFICAS

  • Calabria, R. (2017) “Singularidad” Las psicosis ordinarias y las otras. Buenos Aires: Gramma.