LIBERATI – Las paradojas del goce o un rey de Escocia en África 2018-03-03T15:32:59+00:00

LAS PARADOJAS DEL GOCE O UN REY DE ESCOCIA EN ÁFRICA

PIA LIBERATI.
Miembro adherente del Departamento de Psicoanálisis y Política del CIEC – Miembro de la EOL y AMP.

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La enseñanza de Lacan está atravesada por diferentes paradojas, podríamos decir que eso configura su estilo. Lo más conveniente de esta perspectiva, la que ofrecen las paradojas, es que permiten captar la práctica misma, lo que los pacientes dicen de lo que los aqueja, sus sufrimientos, sus lazos con los otros, incluso la posición misma del psicoanalista.

Por supuesto que es Miller quien nos señala esta perspectiva en sus cursos, nos llama la atención sobre ella, nos hace pensar de este modo paradojal, para desbrozar el recorrido de Lacan.

Me gustaría trabajar en esta oportunidad dos paradojas lacanianas en relación al goce: la extimidad y la disparidad. Voy a intentar también ubicarlas en algunos detalles, que confieso, me tomaron por sorpresa al ver la película británica El último rey de Escocia (Macdonald, 2006). Es un film que no ha tenido buenas críticas, lo único que parece destacarse es la actuación de Forest Whitaker, a quien su participación en éste, le valió un Oscar. Sin embargo, puede permitirnos esclarecer el modo paradojal en que se presenta el goce en cada ser hablante, sólo a partir de esos “divinos detalles”, tal como decimos con Miller (2010). Tomo las precisas palabras de Jorge Assef (2016), para referirme a esto que intento transmitir: “La sorpresa fue un detalle, un detalle que no se desarrolla en el relato, que queda oculto en el ritmo del film, y que es destacable porque funciona como una tendencia heteróclita en la corriente de sentido que construye la película” (Assef, 2016, p.17)

El vocablo extimidad, no existe en el diccionario, es una invención de Lacan, que aparece solo dos veces en sus seminarios. Miller (2010) define este neologismo diciendo “Lo éxtimo es lo que está más próximo, lo más interior, sin dejar de ser exterior” (p.13). Tal como se puede advertir en esta frase, se trata de una formulación paradójica. Éxtimo es el Otro del significante, porque la lengua de cada uno en la que expresa su intimidad, es la del Otro. Pero también hay otro éxtimo que es el objeto a. La paradoja reside en que el Otro disimétrico respecto del sujeto, contiene en él a este objeto a.

En el último número de la Revista Mediodicho Nº 43, se publica un texto de Miller (2017) que se titula Lo Dispar. Allí, presenta su hipótesis de que si sostenemos con Lacan que el goce jamás es como haría falta, es precisamente porque el goce es siempre dispar. “¿Qué es una disparidad? Es sin duda una oposición, pero donde ingresa lo desigual, una asimetría. […] Decimos simplemente que la disparidad nombra la asimetría en la oposición” (p.16) Si bien este no es un neologismo de Lacan, como en el caso de extimidad, es utilizado por él en diferentes momentos de su enseñanza y podríamos decir también que designa su gusto por lo que no hace armonía, por la disonancia, por lo heterogéneo, por lo descabalado, por la no relación. La paradoja está en el hecho de que el goce no puede ser cernido en un discurso sino al dar su lugar a lo dispar, esto hace que sea justamente ese rasgo de ser dispar, que es inherente al goce, lo que, sin embargo, no encaje nunca del todo. Es lo dispar lo que estropea el goce que sería el bueno, el correcto.

El último rey de Escocia comienza cuando Nicholas Garrigan (James McAvoy) un médico escocés recién titulado se propone —llevado por la desesperación de salir de su aplastante entorno familiar— viajar a cualquier lugar del mundo donde el azar lo lleve y practicar allí su profesión. Es así que llega a Uganda —África—, colonia inglesa recientemente independizada; y por la misma fortuna que llegó allí, conocerá al dictador Idi Amin (Forest Whitaker) al poco de llegar éste al poder, tras un golpe de estado. Impresionado por la descarada actitud del doctor Garrigan en un momento de crisis, el recientemente autonombrado presidente de Uganda, Amin, lo elige como médico personal y como su confidente más íntimo.

El relato de la película se asienta sobre el modo en que el imperialismo occidental se impone sobre los pueblos más vulnerables —en su fachada de “humanismo contemporáneo” (Miller, 2010, p.46) — ya que está basada en parte, en hechos históricos. Al parecer, este dictador solía nombrarse con títulos de la nobleza, y en varias ocasiones se autoproclamó Rey de Escocia. En cambio, y a contracorriente de este sentido que construye el film, la relación entre el médico y el dictador se configura más bien respecto a cierta fascinación del joven frente al imperio feroz del goce desbordado del amo absoluto, que encarna Amin. Rápidamente el doctor Garrigan, abandona su abnegada práctica de médico rural, para irse a la capital y gozar allí de los privilegios, lujos y riquezas que en el entorno del dictador se viven cotidianamente.

La historia toma un giro decisivo, luego de que el protagonista delata a un colaborador muy cercano al presidente Amin, su Ministro de Salud, sospechando, sin ninguna prueba en realidad, de un complot hacia el gobierno, y esto reviste consecuencias irreversibles. En el instante en el que el joven médico se descubre agitado por un goce sádico, el suyo, desconocido para él hasta ese momento, enuncia: “Esto no soy yo… debo volver a casa”.

Esa frase que recorto del film, consuena de un modo impactante con lo que Miller (2010) refiere en el curso citado, con el término de Lacan extimidad, se apunta exactamente a esto: “en lo de uno, no se está en casa” (p.25) podemos agregar también que se capta allí mismo la disparidad del goce, la no relación entre la identidad y el goce. No hay ninguna complementariedad, ninguna paridad, entre el adentro y el afuera, porque hay precisamente un afuera en el interior, absolutamente dispar.

A la pregunta de Lacan “¿Cuál es pues ese otro con el cual estoy más ligado que conmigo mismo, puesto que en el seno más asentido de mi identidad conmigo mismo es él quien me agita?” (Lacan, 1957 [1988] p.504) creo que la frase que recorto del protagonista le da en la tecla, al situar que lo que concierne a la extimidad no es el poder de una autoridad exterior que oprime al sujeto, sino más bien designa ese hiato en el seno de la identidad consigo mismo.

¿Qué podría ser más dispar y éxtimo que un rey de Escocia en África? el título mismo de la película —que consuena tanto con la posición del médico como con la del dictador— designa la paradoja que encierra siempre el goce para cada uno.

REFERENCIAS BIBLIOGRÁFICAS

  • Assef, J. (2016) “Una teoría mecanicista del empuje a la felicidad” en Revista PSIne N°2. Disponible en http://revistapsine.com/psine-n2/assef-una-teoria-mecanicista-del-empuje-a-la-felicidad/

  • Lacan, J. (1959-1960 [1995]) “La ética del psicoanálisis” en El Seminario de Jacques Lacan. Libro 7. Buenos Aires: Paidós.

  • Lacan, J. (1968-1969 [2008]) “De un Otro al otro” en El Seminario de Jacques Lacan. Libro 16. Buenos Aires: Paidós.

  • Lacan, J. (1957 [1988]) “La instancia de la letra” en Escritos 1. Buenos Aires: Paidós.

  • Miller, J.-A. (2010) Extimidad. Buenos Aires: Paidós.

  • Miller, J.-A. (2010) Los divinos detalles Buenos Aires: Paidós.

  • Miller, J.-A. (2017) “Lo Dispar” en Revista Mediodicho N°43.