GUZMAN – Stranger things 2: La ciencia vs las singularidades 2018-01-31T18:37:52+00:00

STRANGER THINGS 2: LA CIENCIA VS LAS SINGULARIDADES

MARÍA PAULA GUZMÁN
Adherente del CIEC.

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…si decimos que en la sesión del análisis se manifiesta el Otro discurso, aquel que es el reverso de la civilización, esta manifestación misma viene a poner en peligro la idea de que la civilización sería un discurso en estado inerte, que sería un Todo tranquilo

 (Laurent, 2009)

Stranger Things (Netflix: 2016—) es una serie estadounidense, escrita y dirigida por los hermanos Matt y Ross Duffer, que se caracteriza por el elogio a la cultura de los 80: referencias constantes a Steven Spielberg, Stephen King, George Lucas, le dan una fuerte impronta retro.

La desaparición misteriosa de un niño inicia en el pueblo de Hawkins, Indiana, una serie de búsquedas y encuentros con cosas extrañas, de una dimensión paralela que aparece como el envés del mundo: el upside down.

En esta nueva temporada, la grieta a ese lado oscuro no se ha cerrado. Lo extraño acecha, ya no se puede silenciar, avanza, se expande.

Eleven (Millie-Bobby Brown) una fugitiva del Laboratorio, su producto, aparece en el centro de la escena. Una niña con poderes sobrenaturales, a quien habían despojado de su identidad, asignándole un número, el 11; sujeta a experimentos, al encierro, sin más lazo que al director, a quien llama papá.

La abolición de la subjetividad llevada al extremo, su reducción al número, los datos, la idea de progreso, control y vigilancia. No importa el costo, las consecuencias, el sufrimiento.

Marie- Helène Brousse (2002) nos advierte:

El discurso de la ciencia ¿se interesa por el sufrimiento? Realmente no. Solo se interesa si amenaza los progresos del saber que reduce la verdad al número y obstaculiza el avance de la reducción del sujeto del inconsciente al silencio de los órganos sobre los cuales opera.

Ahora lo insoportable del encierro lleva a Eleven a buscar su origen.

En el capítulo La hermana perdida (2.7), el sentido que toman las palabras que su madre repite sin cesar, le permite armar su historia: hija de esta mujer, y con nombre propio, Jane.

Por otra parte, puede encontrarse con otros como ella, pero con distintos modos de hacer, armados diferentes en relación a su rareza. Ve cómo Kali, o número ocho —su hermana perdida— se entrega a la busqueda de los responsables del laboratorio, en pos de venganza, de justicia; Eleven en cambio, al lazo, sus amigos, el policía con quien se refugió.

Podemos decir que ni la ciencia ni el control, en este caso promovido también desde el Gobierno, pueden dar respuesta al sufrimiento, al malestar, a la diferencia, debiendo los sujetos procurarse arreglos propios, siempre singulares.

Aquí el Psicoanálisis nos enseña que:

Es imposible separarse de esa parte oscura que nos habita; esa parte desdichada, maldita, como la llamaba Georges Bataille. Pero el psicoanalista tiene esa distancia sobre el discurso de la utilidad. Y tratar de transformar eso que no va en algo que vale es una tarea. (Laurent, 2012).

No se trata del progreso ni del bien.

Stranger Things entonces nos muestra los intentos fallidos por domesticar lo indomesticable, que no podemos educar al goce. Que hay algo ineliminable, por una parte lo oscuro y extraño que invade la ciudad; por otra, eso de cada uno, lo más extraño para el sujeto mismo, lo opaco. Hay una grieta, una fisura que no se puede cerrar.

Y somos espectadores aquí de sus tratamientos singulares, el anudamiento que cada uno puede encontrar frente al agujero.

REFERENCIAS BIBLIOGRÁFICAS