CASAJÚS – Guía de perplejos. Un comentario a El cuarto azul 2018-01-31T15:55:09+00:00

GUÍA DE PERPLEJOS. UN COMENTARIO A  EL CUARTO AZUL

RAFAEL CASAJÚS
Psicólogo en Córdoba.

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TÍTULO 1

Fue otro cordobés, en este caso ni de estos tiempos ni argentino quien escribió la mencionada guía, aunque sí con cierto sesgo analítico. Lacan (1953-1954) lo cita en el capítulo 19 del Seminario 1 para enseñarnos que al ser hablante le hace falta guiarse con los cortes, las discordancias, las disrupciones y las incomprensiones en lo que dice, es decir con el inconsciente.

¿Estamos diciendo acaso que Freud y Lacan enseñan, primero que el ser hablante está desorientado y segundo que para reconducirse le haría falta guiarse con esas cosas tan poco claras que vienen del retorno de lo reprimido? Efectivamente.

Sin embargo eso que se dice ahí tiene una particularidad y es que en la medida que el inconsciente está reprimido, es aquello que no se podría decir y sin embargo se dice, como es el caso del lapsus. En palabras de Lacan (1958-1959): la forma que adopta toda formación del inconsciente es yo no digo que

Nuestro personaje de El cuarto azul, Julien (Amalric), no dice nada de nada, ni siquiera disruptivamente, está tomado en la perplejidad, en un sonambulismo casi absoluto y así conducido —por el Otro— como un ente al patíbulo. No me hace falta indicarle al distinguido y avispado lector de esta escueta nota que si no al patíbulo, — ¡aunque también ocurre! — hoy es la realidad de muchos: dejarse conducir hipnóticamente por Otro que la mayoría de las veces está oculto, esta dictadura sin dictador, el capitalismo anónimo (Forrester, 2006).

Pido disculpas por el atrevimiento: ¿estoy sugiriendo que cualquier ser hablante, tal y como le ocurre a nuestro Julien, quién más quién menos, es un ser tomado en el sonambulismo y hasta en la perplejidad? Nuevamente sí. Cada quien, a su modo y en su propia y justa medida, es un sonámbulo. Cito: “¿no podemos acaso decir que se podría responder a esta realidad sin dejar de dormir?” (Lacan, 1964 [1987], p. 66). O dicho de otro modo: si soñamos mal, pesadillezcamente y nos despertamos justo antes del momento en que nuestra verdad esté a punto de revelarse, ¿a cuento de qué despertaríamos si no es para seguir durmiendo, desconociendo? Es lo que se llama principio del placer, aquello que nos asegura un mínimo de sonambulismo: un equilibrio homeostático traducible como el apartamiento de eso disruptivo que hace a la angustiante verdad que implica la propia castración. Como dice Lacan (1954-1955) en la página 259 del Seminario 2: “Más allá de la homeostasis del principio del placer existe una dimensión, una corriente (…) de algo que fue excluido del sujeto o que nunca entró en él, lo reprimido”.

Freud ha hecho su diferencia para con el resto de los mortales en beneficio de todos nosotros justamente porque “evita despertar” (Lacan, 1954-1955, p. 237) ahí donde cualquier otro hubiera despertado, en plena pesadilla; puntualmente cuando Irma abriendo grande su boca “muestra el abismo del órgano femenino del que sale toda vida, como el pozo sin fondo de la boca por lo que todo es engullido” (p. 249) la carne última, lo que no se puede dar a ver. Como él no despertó y siguió durmiendo, como “ha atravesado ese momento de angustia capital” (p. 241) pudo ver y concluir que la propia verdad se dice en los sueños, eso que justamente sólo se puede decir a medias, en un “yo no digo que”. De modo tal que su deseo, “su enorme pasión de saber” (p. 242) su ansia desmedida, le permitió seguir adelante y salir de la perplejidad y el sonambulismo que comanda la vida de vigilia. Nosotros a nuestra vez lo intentamos ajustándonos en lo posible a las leyes que se desprenden de su designio. Es un hecho, no siempre lo logramos.

El sentido explícito en la conducción de un análisis implica que el sujeto pueda orientarse con esas disrupciones que son las formaciones del inconsciente haciendo de ellas huellas personales, únicas, que permitan construir su singular guía de perplejo en la deriva de la existencia humana.

REFERENCIAS BIBLIOGRÁFICAS

  • Lacan, J. (1953-1954) “Los escritos técnicos de Freud” en El seminario de Jacques Lacan. Libro 1. Buenos Aires: Paidós.

  • Lacan, J. (1954-1955) “El yo en la teoría de Freud y en la técnica psicoanalítica” en El seminario de Jacques Lacan. Libro 2. Buenos Aires: Paidós.

  • Lacan, J. (1958-1959 [2014]) “El deseo y su interpretación” en El seminario de Jacques Lacan. Libro 6. Buenos Aires: Paidós.

  • Lacan, J. (1964 [1987]) “Los cuatro conceptos fundamentales del psicoanálisis” en El seminario de Jacques Lacan. Libro 11. Buenos Aires: Paidós.

  • Forrester, V. (2006) Una extraña dictadura. Barcelona: Anagrama.