SIERRA – 15.000.000 de méritos, una pantalla que nos hace mirada 2017-04-05T10:49:06+00:00

15.000.000 DE MÉRITOS, UNA PANTALLA QUE NOS HACE MIRADA

NORMA SIERRA
Psicoanalista AP en San Luis, Argentina

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Abrir los ojos”, imperativo pulsional que sostiene el sistema. No obedecerlo tiene un costo, una multa, una pérdida que conlleva a más pedaleo y al relanzamiento del circuito infernal del goce sin límite.

Mirar, ser mirado, hacerse mirar… presentaciones de la imagen en que son convertidos los sujetos en esa presencia plena de pantallas, en un dispositivo panóptico que controla todo, que se erige como pantalla de satisfacción en la cual cada uno encuentra su mejor objeto-imagen para saciar la pulsión.

La pantalla convierte en imágenes virtuales a cada uno, imágenes sin cuerpo. Miles de otros que no tienen cuerpo, o que su cuerpo queda fuera de la escena del mundo, transformándose en receptores del alimento que les ofrece la pantalla a su mirada insaciable, que pide sexo, violencia, comida, crueldad, y especialmente aplastamiento y anulación de toda dimensión de singularidad.

¿Qué época es la figurada por la serie? Una en la cual la producción de cuerpos y subjetividades pasa de una lógica de funcionamiento bajo el régimen disciplinario, al de la sociedad de control. La sociedad disciplinaria opera con moldes y busca que los individuos se puedan adecuar a las normas, siendo al mismo tiempo masificante e individualizante. En cambio, en la sociedad contemporánea mostrada por esta ficción hasta el extremo en cuanto a su lógica , la masa y la singularidad se pierden, y mutan alrededor del papel del consumidor, figura emergente que instala el discurso capitalista en coalescencia con el avance de la ciencia y la biotecnología. En lugar de integrarse en una masa, el consumidor forma parte de nichos de mercado, segmentos de público y bancos de datos. “…El sujeto de la sociedad contemporánea posee un sinnúmero de tarjetas de crédito y códigos de acceso; todos dispositivos digitales. Cada vez más, la identificación del consumidor pasa por su perfil: una serie de datos sobre su condición socioeconómica, sus hábitos y preferencias de consumo…. de este modo, el mismo consumidor pasa a ser un producto de venta” (Sibila, 2013).

15.000.000 de méritos es ficción. El psicoanálisis nos permite situar aún actualmente, y aún bajo las condiciones de un futuro anticipado con algo de ironía en Black Mirror (Channel 4: 2011— )—, una perspectiva en la cual el sujeto encuentra recursos, para interceptar algo de su singularidad frente al aplastamiento subjetivo del capitalismo hipermoderno, tan bien figurado en este episodio, en el que todo se transforma en objeto de consumo, aún los desechos como también aquello que intenta escapar del circuito, al ser reintroducido en el mismo circuito. Todo puede volverse un nuevo objeto de consumo en la medida que valga algunos créditos, al encontrar algún nicho de mercado, segmentos de público jubilosos de consumirlo.

Saliendo un poco del argumento, para ir al encuentro del detalle: una manzana, un canto transmitido por generaciones, la emergencia de una voz apasionada que dice ¡no!, hacen presente algo de vida enlazada por el amor. La escena de la comida hace presente otro tipo de objeto, una manzana, presencia de un objeto vital, también símbolo del objeto prohibido, dentro de un espacio de intercambio social en el cual el otro está presente en las miradas y las palabras. Un canto, el amor, un ¡no! al goce sin límite. Y lo que sigue es fantasma, como en toda ficción.

REFERENCIAS BIBLIOGRÁFICAS

  • Sibilia, P. (2009) El hombre postorgánico. Cuerpo, subjetividad y tecnologías digitales. Tercera impresión, 2013. Buenos Aires: Fondo de Cultura Económica