BODY COMBAT

BÁRBARA NAVARRO
Psicoanalista en Córdoba, Argentina

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La clínica actual presenta ciertas particularidades que nos generan interrogantes, que nos conducen a repensar nuestro quehacer, a reinventar nuestra práctica. Es frecuente que lleguen a nuestra consulta sujetos desorientados, errantes, que muchas veces no pueden definir su malestar, cuesta advertir una demanda de tratamiento. Sólo vienen.

Vienen del modo en como también van a otros lados, como si los llevara el viento, volátiles, como si algo los condujera de las narices a cualquier lado. La dificultad para enunciar un sufrimiento dista mucho de los malestares efecto de la represión de antaño. Un sujeto dice: “no sé si vino mi avatar o vine yo”.

A veces es difícil precisar el motivo de la consulta, ese venir, puede prolongarse sin la posibilidad de definir una pregunta, un malestar, sin poder localizar qué los trae.

Algo que es posible precisar en muchos de estos casos, es cierto vaivén en sus gustos, en sus búsquedas, en sus definiciones. No todo da lo mismo, pero todo puede ser. El everything is possible es prínceps. Eso que supone una orientación, desorienta.

Algo volátil se manifiesta en el hablar, escurridizo y a veces pulverizado. En el cuerpo, en cambio, la manifestación de ciertos fenómenos, en muchos casos difíciles de traducir al inicio, de localizar. Luego se halla la posibilidad de poder ser delineados, bordeados, ubicándose así algo no volátil, sino duro, compacto y a veces, rígido.

Algo de la identidad aparece líquido. “El malestar en la cultura se manifiesta hoy en la preocupación por la identidad”. (Miller, 2005, p.71)

En El Club de la Pelea (Fincher, 1999), el protagonista (Edward Norton), que no tiene nombre y apellido, deambula por grupos de autoayuda de enfermos de distinta índole. Un hombre normal, con una vida un poco aburrida, sin meta, sin motivo, con un único síntoma que lo lleva a buscar ayuda: el insomnio. Tal hombre consulta con un médico que saliendo de lo común, no le prescribe una medicación, sino que lo insta a concurrir a grupos de enfermos para que sepa lo que es el sufrimiento de verdad.

El protagonista anónimo, se convierte aprés coup, en narrador de su historia cuando obtiene un nombre. Nos narra el hallazgo de la cura de su insomnio: se hace pasar por enfermo de distintas patologías para pertenecer al grupo. Así logra dormir, pero esa solución se desbarata en el encuentro con el otro sexo, cuando descubre que una mujer, al igual que él, simula estar enferma, también deambulando por distintos grupos.

Ese punto de la película, un logro por parte del escritor de la obra, capta eso líquido de las identidades hoy. Lacan (1976-1977) dice en El Seminario 24 que “la identificación es lo que se cristaliza en una identidad”; así, la película, y muchas de nuestras consultas, nos revelan cómo ese declive en las identificaciones tiene como efecto esta crisis actual de las identidades. Respecto a ese punto, encuentro las palabras de Miquel Bassols; en una entrevista, dice:

No hay identidades fijas, hay identidades liquidas, hay una multiplicidad de identidades que se corresponden con la pluralización de los Nombres del Padre, y es ese “avatar” que cada uno se construye actualmente como una identidad líquida, como un nuevo nombre de lo que hemos traducido en castellano, el “egoce”, el ego y el goce condensados. (Bassols, 2016)

Se trata entonces de la construcción de un “yo soy” pero a partir del modo de gozar. El encuentro con esas formas de goce constituyen hoy la base del lazo social. Al modo de los grupos de autoayuda, el hallazgo de un nombre, de una modalidad de goce común posibilitaría un tipo de identificación, no al estilo de Psicología de las Masas (1921 [2007]) freudiano, de tipo vertical, sino horizontal. Esto, que Miller denomina “comunidades de goce”, es posible hallarlo en estas búsquedas de los sujetos, que al estilo del personaje representado por Edward Norton, puede encontrar.

De todos modos, esa modalidad de lazo, tal como se presenta en la película, es frágil, precaria, volátil también. Eric Laurent (2016) llama la atención sobre ciertos movimientos de masa, que enardecidos, ni siquiera comparten una consigna común, donde no se halla un rasgo identificatorio que movilice a esa multitud. Nos dice que se trata de un cuerpo político, que al igual que el cuerpo individual es un cuerpo que goza, que está atrapado por las pasiones fantasmáticas.

Si el goce es autoerótico, ¿cómo podemos concebir el lazo al Otro? Precisamente por el afecto que viene a tocar el cuerpo (…) Los afectos que tocan al cuerpo están en lazo con el Otro. (…) Vemos afectos compartidos por estos cuerpos sociales que pueden ser efímeros o que pueden ser duraderos, pero que son el testimonio de lo que viene a agrupar, más allá de un rasgo identificatorio, a los cuerpos hablantes (Laurent, 2016).

Lacan para explicar el funcionamiento del cuerpo social introduce la idea de un lazo instaurado a partir del poder de agrupación de los cuerpos. Quizás es posible pensar como ejemplo de esto a los eventos masivos de música electrónica, en donde prima la experiencia de los cuerpos: todos juntos y cada uno solo, bailando, una masa de solos, cada uno en la suya pero compartiendo el mismo espacio, la experiencia de cuerpo.

Más allá del modo en que se desencadena el film y también el protagonista, impregna a la película un halo de burla, humor negro, ironía generalizada sobre el consumismo, el sistema capitalista, sus formas de rebeldía, las soluciones particulares, los propios protagonistas y la película misma.

Finalmente la creación de un nuevo tipo de grupo, liderado por este hombre común ya desencadenado, un grupo basado en el sufrimiento del cuerpo pero generado deliberadamente por encuentros violentos entre sus miembros. Ya no hay lugar a la angustia, a la palabra, sino puro acto. La forma de hacerse un cuerpo es experimentando dolor. La palabra club, de raíz inglesa, se usaba en su origen para denominar un bastón grueso y pesado para golpear a la gente. Procede del término nórdico klubba que implicaba unir, juntar para dar forma a una masa de modo de construir un bastón. ¿Juntarse para hacer el cuerpo del garrote?

Cuando el Otro no existe, puede aparecer… el club de la pelea.

REFERENCIAS BIBLIOGRÁFICAS

  • Entrevista al presidente de la AMP, Miquel Bassols Por Zully Flomenbaum. Disponible AQUÍ

  • Freud, S. (1921 [2007]) Psicología de las Masas (1921 [2007]) en Obras Completas. Tomo XXI. Buenos Aires: Amorrortu.

  • Lacan, J. (1976-1977) El Seminario de Jacques Lacan. Libro 24, inédito. Clase del 16 de noviembre de 1976.

  • Laurent, E. (2016) “Pasiones religiosas del parlêtre”, conferencia pronunciada en el X Congreso de la AMP, Río de Janeiro. Publicado en francés en Lacan Quotidien, n° 594, 14 de julio de 2016. Disponible AQUÍ

  • Laurent, E. (2016) “Pensar con su alma, hablar con su cuerpo”, Entrevista realizada por Philippe Lasagna, Texto original publicado en francés en L’Hebdo Blog, N° 69, Retour de Rio, el 8 de mayo de 2016, disponible AQUÍ

  • Miller, J. y Laurent, E. (2005) El Otro que no existe y sus comités de ética. Buenos Aires: Paidós.