HOMELAND Y EL SACRIFICIO

LOURDES MARINI
Psicóloga en Córdoba, Argentina

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Un soldado regresa a casa luego de ocho años de cautiverio en territorio… enemigo?, susurros, jazz, mucho jazz y una mirada atenta al detalle que nos llevará, capítulo tras capitulo, a descubrir los elementos de esta guerra, con tantas y tan variadas trincheras como escenarios se van presentando.

Los límites se vuelven cada vez más difusos y los campos de batalla se pluralizan: el hogar, la agencia de inteligencia, la ciudad, la política. La guerra no se sitúa solamente en el desierto sino que está en todos lados, a la vuelta de la esquina.

¿Qué batalla para Nicholas Brody (Damian Lewis)?, ¿Cuál será su arena?

Homeland (Showtime 2011- ) nos muestra a los sujetos convertidos en armas, cuerpos ofrecidos al sacrificio para la destrucción

“hablo de un discurso que le exige su vida en sacrificio. Sacrificar es consagrar la propia vida a lo que es sacro, es decir, a lo que es para Otro – respecto del cual la cuestión es saber si eso le agrada y cómo les manifiesta, él, que eso le agrada”. (Miller (2003 [2016] p. 192)

En el texto citado Miller sitúa el “retorno sensacional del discurso del amo” (p. 203), es decir, aquel que reclama una identificación “un discurso cuyo principio es la identificación” (p. 202).

¿Será Homeland síntoma de este retorno?, ¿El sargento Brody nos está señalando ese retorno? Alejado de la tibieza de enunciados al estilo “voto no-positivo” Brody se entrega al sacrificio, él mismo transformado en bomba, objeto para la destrucción del otro en nombre de la venganza por los crímenes cometidos por su propia bandera, por los ideales a los cuales servía, ideales incluidos en la trama simbólica de los hombres de su familia y que no vacila en referir a la hora de dejar su mensaje explicando lo inexplicable de su acto.

Un detalle: previo a accionar el botón que hará estallar al héroe devenido hombre-bomba aparece el cuerpo. La cámara se posa en el rostro desencajado, sudoroso y agitado de Brody. ¿Un cuerpo afectado?, ¿momento de vacilación?

La acción — ¿acto? — se desencadenada pero falla la tecnología y no hay explosión. No se retrocede, más bien se redobla la apuesta y se abre otro campo de batalla. Será desde adentro del entramado político que seguirá esta batalla signada por la intención del sacrificio.

Miller plantea “debemos reconocer que en este comienzo del siglo XXI asistimos más bien a un retorno sensacional de discurso del amo.” (p. 204)

“Aunque creíamos que el Otro no existía definitivamente, tenemos un retorno sensacional de Otro que existe, que dice dónde está el bien y donde está el mal con una seguridad comparable a la del Papa, que es quien le hace frente.” (p. 205)

Este retorno sensacional, ¿De la mano de qué significantes amo estaría?, ¿Cuál será el discurso que seleccionará los significantes ante los cuales los sujetos agacharán la cabeza?

Ante esto: ¿Qué desafíos para el Psicoanálisis en la época de un Otro al que se le pide demande sacrificio? Si es el retorno sensacional, desmedido y feroz del discurso del amo… Recorto la propuesta de Miller: “la poesía es el uso del significante con fines de goce, es decir, un uso del significante que se distingue de otro: el uso del significante con fines de identificación” (p.209)

REFERENCIAS BIBLIOGRÁFICAS

  • Miller, J-A (2003 [2016]) Un Esfuerzo de Poesía. Paidós: Bs.As.