MARCHESE – Puede ser tu Gran Noche 2017-03-24T12:46:48+00:00

PUEDE SER TU GRAN NOCHE

MARÍA PÍA MARCHESE
Depto. de Toxicomanías y Alcoholismo – CIEC

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En Mi Gran Noche (2015), Álex de la Iglesia nos presenta con suma inteligencia una parodia extrema de la civilización contemporánea, dando cuenta —con su tinte irónico característico— de su doble cara.

Todo el film sucede en el marco de la grabación de un programa de noche vieja. Allí, por un lado nos invita como espectadores a fascinarnos con el show: imágenes, brillos, luces, lentejuelas, pantallas, decorados, música, bailes y absurdo por doquier. También historias de amor, paternidades no asumidas, envidias, rivalidades, venganzas, violencia, ego y despecho.

Sumado al recurso infinito de los personajes clichés del espectáculo: la mufa, el tipo vulgar, el mánager sin escrúpulos, el productor mercenario, las fans interesadas, el fanático obsesionado al punto de querer cometer un asesinato, los ídolos pop’s y clásicos, etc.

Como si todo eso no fuese suficiente, afuera del estudio manifestaciones sindicales: la policía, la marcha, la contramarcha, los accidentes, los contratiempos. Dentro del mismo —principalmente— la falsa alegría de cara al backstage que muestra el hastío de no poder terminar de grabar ni abandonar el lugar.

La escena y al mismo tiempo el develamiento de lo que ella oculta.

Más, más y más determinan el ritmo y velocidad avasallantes de casi dos horas de película que por momentos agobia, presentando un caos de los objetos, personajes y situaciones; en una fiesta interminable que nos marea, nos colma y nos deja sin poder casi pensar. Todo esto, provocado intencionalmente.

GOZADOS POR LA FIESTA

Vemos actores reunidos que simulan ser felices, detrás de un caos bien calculado por el director para generar ese efecto enloquecedor en el espectador.

En la pantalla, la alegría y detrás de la misma, sujetos desesperados por esa fiesta maníaca de la cual no tienen escapatoria.

Es así que Álex de la Iglesia parodia a los sujetos contemporáneos gozando del espectáculo pero dando cuenta de cómo quedan tomados ellos mismos como objetos de consumo, siendo gozados por el show, un poco consumidos. Develando el verdadero circuito en juego en el goce televisivo, el sujeto es en realidad mirado por la obscenidad de la pantalla.

En palabras de Ernesto Sinatra: “…mientras el individuo queda capturado por la escena ofrecida, desconoce que también es mirado por la misma máquina de gozar…” (Sinatra, 2013. p. 57).

En esa orgía de goce escópico nos presenta el caos del estrago generalizado: “…goce ofrecido a la mirada como cebo de consumo para consumir al tele adicto”. (Sinatra, 2013. p. 61).

Y ante semejante banquete de platos fuertes como para no volverse adicto.

Presenta por lo tanto, una crítica a las vidas de consumo promovidas por el discurso de la época, que ofrece por medio del mercado distintos objetos para el goce, objetos pluralizados, que pierden la función de lastre para los sujetos.

Los mismos, producidos por la ciencia y la técnica sirven “… para distraer el hambre en lugar de lo que nos falta en la relación de conocimiento (…)” (Lacan, 1975 [2010] p.107), es decir para intentar suplir la relación sexual que no hay.

Frente a la imposibilidad de inscripción de la misma, en sus vericuetos aparecen las novedades del saber científico y de las tecnologías que explotan y orientan a los sujetos como modos de compensación promoviendo goce (Miller, 2007).

Cada sujeto responderá a ese real recurriendo a sus defensas, jugando la partida en lo que respecta a su posición sexuada y frente a lo que no está escrito de la diferencia y el encuentro entre los sexos. Respuesta siempre singular, pero en un punto delineada por el Otro.

LO JANO DE LA PULSIÓN/ EL ESTRAGO GENERALIZADO

La época actual, caracterizada por el debilitamiento de la significación fálica (Laia, 2016), tiene como efectos la adicción tóxica a los gadgets.

Con el ascenso del objeto al cénit de lo social, prima la búsqueda imperiosa de una experiencia de goce inédita que se presume alcanzable y posible y que se encuentra por todos lados, omnipresente; el goce en su metástasis de la mano del consumo e impulsada por el mercado (Naparstek, 2015) como respuesta frente al malestar inherente a toda cultura.

Cualquier objeto puede servir para el goce y toda actividad puede transformarse en una droga, lanzando así a los sujetos en una metonimia infinita donde muchas veces se encuentra una precarización de lo simbólico que permitiría cierto orden y cierta interpretación del mundo y del goce propio, volviéndose por lo tanto el sujeto mismo, un objeto de consumo más.

De allí la cuestión de la toxicomanía generalizada que nos deja a veces —sobre todo a niños y adolescentes— un poco enloquecidos, sin una orientación clara que permita acomodarse en la vida.

Cuando la Gran Noche se vuelve demasiado grande, no se le presenta fácilmente a un sujeto escabullirse, precipitándolo muchas veces al pasaje al acto. Toda gran fiesta tiene que tener un final.

Esas son las coordenadas que, como nombra Miller, la civilización otorga al goce del Uno, en ese heteroautoerotismo con su doble faz:

“¿Que ocurre del lado del campo del Otro? Allí es donde se organiza, separadamente, la relación con el Otro sexual, y esta organización depende de la cultura, de algunas invenciones de la civilización (…) Son escenarios de la relación sexual disponibles, semblantes que no reemplazan el real que falta, el de la relación sexual en el sentido de Lacan, sino que engañan en esa relación.
(…) hay una parte del goce del uno, este goce autista que se atrapa en el Otro, que se apresa en la lengua y en la cultura”. (Miller, 2015. p. 55-57).

Siendo el consumo lo que se propone para salir del impasse en la actualidad.

OTRA RESPUESTA POSIBLE AL MALESTAR

Es en ese panorama que un análisis puede constituirse en un espacio y tiempo diferente, en una pausa donde un sujeto pueda construir y ordenar su sintomática singular y sus marcas de goce más propias. Para ello es necesario una posición ética que sostenga “en acto la apuesta por el inconsciente transferencial como la mejor manera de hacer frente al malestar en la cultura” (Esqué, 2010. p. 31). Y que de ese modo un analizante pueda ser el anfitrión de su propia fiesta.

REFERENCIAS BIBLIOGRÁFICAS

  • Argumento del XII Seminario Internacional del Ciec. “Jóvenes 2017. Inhibiciones, síntomas y angustia”. Recuperado de AQUÍ, el 12 de octubre del 2016.

  • Esqué, X (2010) “El amor en la neurosis”. Conversación clínica del ICF. Barcelona, 6 y 7 de marzo del 2010. Recuperado de AQUÍ, el 12 de septiembre del 2016.

  • Lacan, J. (1975 [2010]). “La tercera”. Intervenciones y textos II. Buenos Aires: Manantial.

  • Laia, S. (2016). Chicos y chicas no son (aún) hombres y mujeres. Conferencia dictada en la Noche Clínica de la Eol Sección Córdoba, el 6 de octubre de 2016. Inédito.

  • Miller, J. A. (2007). El porvenir del micoplasma laboratorium. Inédito.

  • Miller, J. A. (2015). “La teoría del partenaire”. Lacaniana Nº19.

  • Naparstek, F. (2015). “La metástasis del goce”. Imágenes e intoxicaciones. Pharmakón digital. Red TyA del Campo Freudiano.

  • Sinatra, E. (2013). L@s nuev@s adict@s. La implosión del género en la feminización del mundo. Editorial Tres Haches. Bs. As.