CARNICERÍA SALVAJE. PEDACITOS DE GOCE Y LO IMPOSIBLE DE SOPORTAR

MARIANA GÓMEZ
Psicoanalista en Córdoba, Argentina

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la clínica lacaniana busca el detalle. Aquel detalle exquisito que señala algo de lo más singular de un sujeto y que permita leer un programa de goce cuya repetición demuestre ser la solución que el sujeto encontró para su sufrimiento.

Esto es también lo que buscamos cuando nos dejamos enseñar por una obra. Aquella escena que cobra relieve, que nos posibilita captar cierto concepto, cierta cuestión de la experiencia clínica que, como sabemos, es imposible de transmitirse toda. ¿Qué nos enseña Carnage (Polanski, 2011)?

Me he servido de Carnage, de la lente lúcida de Roman Polansky, para pensar lo que el psicoanálisis nombra como lo imposible de soportar

El psicoanalista trabaja con lo real en tanto es lo imposible de soportar. Es decir, lo real es lo imposible. Pero como señala Graciela Brodsky (2014): “decir que lo real es lo imposible es bien distinto a decir que lo real es lo imposible de soportar”.

Lo real como imposible se refiere a un real que surge del no cesa de no escribirse y, por lo tanto, no cesa de escapar al significante.

Lo imposible de soportar es otra cosa. “Soportar” hace surgir la dimensión de la carga, del sufrimiento. Y para soportar hace falta un cuerpo. Para el parletre lo imposible de soportar se presenta como urgencia, como desborde del cuerpo o del pensamiento, plantea Brodsky.

Sabemos que el anudamiento del cuerpo con el significante es un misterio. El síntoma como acontecimiento del cuerpo nos sitúa a nivel de un encuentro accidental entre el verbo y el goce, entre lalengua y el cuerpo.  Ese goce opaco del síntoma es lo más singular que tiene un sujeto. Y sobre esto, a mi modo de ver, es sobre lo que más fuertemente trabaja la película.

Encuentro que esta película nos lanza sobre la dimensión del goce y del cuerpo ligado al acontecimiento, y el sufrimiento que se repite sin sentido. Y para ello, Polanski decide poner luz sobre el padecimiento de dos parejas contemporáneas, que en el transcurso de una tarde protagonizan una verdadera “carnicería”.

Carnage es una coproducción europea escrita y dirigida por el mismo Polanski, basada en la obra La dieu du carnaje (2007), conocida en español como Un dios salvaje, de la dramaturga Yasmina Reza.

La película trata sobre dos parejas neoyorquinas que se reúnen en casa de una de ellas para redactar una nota y ponerse de acuerdo, después de que sus hijos se pelearan en el parque y que uno de ellos le rompiera los dientes al otro. La pelea entre los niños es imaginaria y se resuelve prontamente, pero la insistencia de la posición de cada uno de los padres y de cómo se enlazan cada una de estas parejas se despliega cuando la palabra echa a rodar entre ellos. Y Polanski no se ahorra agudeza para mostrarlos.

El desencuentro y la agresividad van surgiendo mientras transcurren las horas, no sin la verdad del goce de cada uno que va estallando en esa especie de catarsis que se produce allí. La furia contenida, el resentimiento y los semblantes que caen, terminan mostrando lo más pulsional de cada uno de ellos.

Todo se irá desmoronando y aparecerá lo imposible de soportar de la manera más descarnada. En esta carnicería, cada uno de ellos va destripando al otro, cortándolo en pedacitos. En pedacitos de goce.

Veamos primero la pareja de padres del niño “víctima”. Ella, una típica intelectual de Brooklin, sostiene los semblantes de cortesía, los ideales de solidaridad, la decoración de su departamento refleja los símbolos de la diversidad, del arte y del progresismo. Sin embargo, cuando comienza a redactar la nota para relatar el suceso escribe, refiriéndose al otro niño: “armado con un palo”. El hombre de la otra pareja, corrige: “portando un palo”. Primer detalle, algo de la agresividad de ella se ha deslizado en su discurso demócrata. Con el correr de las escenas esta agresividad se irá encarnado y evidenciando cada vez más. Por la otra parte, su marido, que no escribe, ni es intelectual, ni se “viste como liberal”. Vende cisternas. A diferencia de ella, un hombre entrado en peso que gusta de los buenos habanos y del buen whisky. Su polo opuesto.

En la otra pareja, él, desde el primer momento de la reunión, no está donde es preciso que esté. Siempre evadiéndose, respondiendo las llamadas telefónicas que le llegan sin cesar. Trabaja en el rubro del mercado de la salud, con medicamentos. Se muestra como una máquina de dar directivas, un amo. El cinismo y la degradación del otro se escucha en sus comentarios. Su mujer, un poco frágil, desbordada, condescendiente, intentando guardar las buenas formas, sufre en silencio.

¿Qué puede enlazar a parejas como estas? Esta película nos muestra cómo pese a enormes diferencias en una pareja, uno puede ser síntoma para el otro. Hay un punto opaco que las une.

Cuando un sujeto elige como partenaire a otro, adecuado a sus condiciones de goce, ese sujeto asume para este otro la condición de funcionar como su sinthoma. El partenaire hace síntoma a partir de esa relación. Y entonces, un partenaire puede concentrar para un sujeto lo imposible de soportar. O, también un sujeto puede ser él mismo imposible de soportar para el otro. Es lo que dio lugar al sintagma partenaire-síntoma y que J.- A. Miller desarrolla en su curso El partenaire síntoma (2008).

Polanski hace con su película, una interpretación de la idea de partenaire síntoma. Eso que se repite en el otro, que molesta, pero que al mismo tiempo los engancha.

Es interesante cómo Polanski estetiza la cuestión de la repetición, de lo que insiste, con el recurso fílmico de la vuelta permanente al mismo lugar, al living. Cada vez que la pareja visitante se despide para irse, por una u otra cosa vuelve a entrar allí, terminando todos en el mismo lugar. No pueden salir de ahí, siguen pegados en la discusión y entre ellos mismos.  No pueden soltar al semejante. Es un modo de metaforizar con estas escenas lo que les ocurre. No poder salir de ese goce singular de cada uno y terminar repitiendo cada vez, enganchados al goce del otro. Cuando parece que todo se va a calmar, que han llegado a un acuerdo, nuevamente el resorte que los hace volver a lo mismo, y aún peor. Eso que se repite con insistencia. Eso reiterado sin rima ni razón.

El regreso angustiante al mismo living, al mismo lugar, una y otra vez, nos remite además a lo familiar que retorna, a lo umheimlich freudiano. Y como sabemos lo umheimlich nos permite avanzar sobre el concepto de extimidad, inventado por Lacan. Lo éxtimo como lo más íntimo sin dejar de ser exterior. Cuerpo extraño que se hace consistencia en la agresividad, en el odio que apunta a lo real en el Otro. Se odia al goce del Otro porque refleja el del propio sujeto.

Carnage, entonces, no es solamente una película sobre el malentendido entre los sexos, sobre la no relación y el desencuentro. Es también un film que muestra cómo se pone en juego la extimidad en los lazos, en el sentido en que nos lo enseña Miller, de odiar especialmente y no soportar el modo en el que el Otro goza.

Un último detalle. Es el del fenómeno del cuerpo como un sinsentido encarnado que irrumpe en un sujeto cuando vive una situación que puede ser más traumática de lo que se puede soportar. Y, entonces, viene allí el desborde del cuerpo. La pulsión emerge en lo real y atraviesa el cuerpo. Nos lo muestra Polanski en la escena donde ella vomita en la mesa de los anfitriones, ensuciando los objetos preciosos de la dueña de casa y el objeto de goce de su marido, el celular. En ese desborde lanza su propia basura. Y entonces, la nota (letter) que escribía la dueña de casa, se termina convirtiendo en la basura (litter) de la otra. Se trata de lo material de la letra que se ha reencarnado, fuera del sentido. Fuera de toda interpretación. Y es lo que Roman Polanski intenta bordear a lo largo de esta obra.

REFERENCIAS BIBLIOGRÁFICAS

  • Brodsky, G. (2014) Texto de orientación. La clínica y lo real. IX Congreso de la AMP. Un real para el siglo 21

  • Lacan, J. ([1959-1960] 1988).Seminario 7.  La Ética del psicoanálisis. Buenos Aires: Paidos

  • Miller, J-A. (2008) El partenaire síntoma. Buenos Aires: Paidos.

  • Miller J-A. (2010) Extimidad. Buenos Aires: Paidos.

  • Miller J-A. (2013) El ultimísimo Lacan. Buenos Aires: Paidós.