BELOSO – El cine en crisis y el advenimiento de las seis escenas 2017-03-24T12:41:57+00:00

EL CINE EN CRISIS Y EL ADVENIMIENTO DE LAS SEIS ESCENAS

LORENA BELOSO
Psicóloga en Córdoba, Argentina

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El cine se está muriendo”, nos dice Éric Laurent (2016) en una video-entrevista publicada en el número anterior de PSIne. Pero allí menciona también, que existen algunos directores cinematográficos que han sabido reinventar sus producciones, adaptándose a lo que la época demanda. Y podemos agregar, siguiendo esta perspectiva psicoanalítica, cada realizador lo ha hecho a su manera. Uno de ellos: el atemporal Woody Allen.

Ya no es una novedad que hay un nuevo formato que insiste y se instala en las pantallas actuales, las series de televisión. Al respecto, Gerard Wajcman (2010) ha llegado a decir que es esta la forma de relato más afín a la subjetividad contemporánea. Incluso expresa que mirar series “es una adicción que no debe ser tratada por el psicoanálisis, y que incluso le sirve al psicoanálisis, ya que si se quiere comprender algo del mundo de hoy, hay que leer a Lacan y mirar las series de televisión” (Wajcman, 2015, p. 230).

Dos líneas entonces que intentará abordar el presente escrito: un director de cine que sabe cómo hacer para llegar al espectador de hoy, y la expansión de lo serial, modo predominante en la presentación de ficciones. Para, finalmente, extraer qué puede aprender el psicoanálisis de ello.

Crisis in Six Scenes (Amazon Originals, 2016) es la primera serie de Woody Allen. Conocido mundialmente por sus films situados tanto en los escenarios europeos más bellos, como en las ciudades estadounidenses más icónicas, apuesta esta vez a un formato televisivo. Su historia se desarrolla en los suburbios de Nueva York, en los tumultuosos años sesenta. Sid, el personaje que él mismo caracteriza, no varía mucho de sus roles anteriores: un neurótico obsesivo intenso, con diálogos brillantes que entrecruzan lo intelectual y cotidiano, sumergiéndonos con esto en un universo tan familiar como ajeno a la vez. Conservador y alejado del debate político que lo rodea, Sid rige su vida por una máxima: “Puedes añadir unos años a tu vida si evitas las cosas placenteras” (1.1). Allen no abandona la marca distintiva de sus films, pues es la contingencia de un encuentro la que lo corre de su zona de confort y lo sumerge en un calvario reflexivo y refrescante a la vez. Pero no es tanto la historia y sus avatares lo que más llama la atención, sino el modo de mostrarla.

Como su nombre lo indica son seis escenas, nominadas como capítulos, cada uno de ellos de treinta minutos de duración. Tranquilamente podría pasar como una película larga, excepto que son los cortes arbitrarios e inesperados que demarcan las escenas, los que hacen que no sea un film. Pero tampoco puede ubicarse en el formato serial de exitosos programas como Game of Thrones (HBO, 2011- ) o The Walking Dead (AMC, 2010- ). En estos últimos un final estremecedor, enigmático o a veces revelador, mantiene en vilo a un observador ansioso por conocer el desenlace –el cual parece que nunca llegará– y lo lleva a siempre querer ver más. Woody Allen apuesta a lo contrario. En su serie, lo que indica el final de un capítulo es en apariencia insignificante, no hace a la trama central y en algunos casos incluso pareciera que podría haberse omitido sin que el sentido del relato se vea afectado.

A partir de ello, vale la pregunta, “¿cómo se construye un espectador?” (Koza, 2015) La modalidad que toma Allen imposibilita el “atracón televisivo” (Assef, 2015) con el que suele asociarse a las series norteamericanas, ya que se sabe de antemano que serán un número acotado de capítulos y que no habrá más que una temporada. Entonces, ¿qué lugar para ese órgano glotón, voraz (Brodsky, 2015) que es el ojo humano? ¿Podemos hablar de lo serial de otro modo al que estamos acostumbrados? Sin duda que sí. La de Allen es una invención por la vía de lo acotado, donde lo inoportuno juega su partida con un espectador sorprendido en un final aleatorio –el de cada escena– que no busca generar una mirada acuciosa. Incluso, el fin de la serie indica una conclusión alejada de lo épico y del suspenso al que estamos acostumbrados con las series-éxito de la tv americana.

Marie-Hélène Brousse, propone:

Las series son elementos esenciales para analizar las nuevas formas de la psicopatología de la vida cotidiana. En resumen, podemos decir que las series de televisión nos posibilitan hacer una descripción fiel de las modalidades de goce que están desapareciendo y aquellas que, por el contrario, van emergiendo (Brousse, 2015. p. 237).

Esta observación puede aplicarse tanto al contenido de las mismas como al modo de presentación, y lo que esto puede generar en el espectador-consumidor. En este sentido, lo que Woody Allen realiza, nos habla de otra época desde la perspectiva actual, sabemos que sería imposible hacerlo de otro modo. Pero la interpretación del real de la civilización se muestra esta vez como un híbrido, entre una organización narrativa de entregas de treinta minutos, enmascarando lo que sustancialmente podría ser un film de larga duración.

Si bien la posibilidad de ubicar un “autor televisivo” (Cascajosa Virino, 2007) no es una característica exclusiva de esta ficción, el rasgo distintivo es que rompe con los esquemas de las series norteamericanas paradigmáticas actuales. Laurent (2016), en la mencionada entrevista expone “(…) se ve que han inventado en el cine algo de la serie”, refiriéndose a aquellos pocos cineastas que sobreviven al apogeo televisivo. En este caso, inventar en la serie algo del cine, lo lleva a Allen a ofrecernos un producto de nuestro mayor interés.

La estructura de esta serie es entonces el detalle que permite localizar y comprender un punto de nuestra clínica. Podemos pensar que la forma que elige el director para hacerla, dialoga con la práctica analítica actual. También en nuestros consultorios vemos aquello que menciona Brousse (2015): hay modos de goce que desaparecen y otros que irrumpen. Y también frente a eso necesitamos encontrar, inventar cada vez, un modo de acceso singular a lo ilimitado y desenfrenado. Revisar nuestra práctica, no con añoranza de tiempos pasados –esos en los que elegíamos y disfrutábamos de un buen film–, sino aggiornando un hacer clínico a lo que los sujetos de hoy pueden soportar, siempre teniendo cómo brújula lo invariante de los principios del psicoanálisis.

Woody Allen nos muestra con esta serie que frente a lo serial-compulsivo, hay maneras de introducir una pausa, una escansión que posibilite otra forma de acceso al objeto de consumo. Como menciona Wajcman (2010), la forma no es recurriendo a un análisis de lo insaciable en los maratones de series, tampoco tomando la máxima del personaje que encarna Allen, el cual promulga la regulación de la vertiente de satisfacción limitando el consumo. Sino más bien, frente a las ofertas en consonancia con el mercado, sosteniendo, aun hoy, que un corte calculado que puede parecer azaroso y sin consecuencias, hace surgir un sinsentido que produce efectos.

REFERENCIAS BIBLIOGRÁFICAS

  • Assef, J. (2015) Curso de posgrado “Un nuevo imaginario”. Maestría en Teoría Psicoanalítica Lacaniana de la Universidad Nacional de Córdoba. Primera Cohorte.

  • Brodsky, G. (2015) Mi cuerpo y yo. Cuatro+Uno. Publicación de carteles de la Escuela de Orientación Lacaniana. Edición número 7. Buenos Aires: EOL.

  • Brousse, M-H. (2015) “Códigos vs. Números”. Cine y Psicoanálisis. Edición Especial: 10 años. Córdoba: Alción Editora.

  • Cascajosa Virino, C. (2007) La nueva edad dorada de la televisión americana. Secuencias. Nº 29 – I semestre 2009. Madrid: Universidad Autónoma de Madrid.

  • Koza, R. (2015) Curso de posgrado “Un nuevo imaginario”. Maestría en Teoría Psicoanalítica Lacaniana de la Universidad Nacional de Córdoba. Primera cohorte.

  • Laurent, É. (2016) Video-entrevista. Revista digital PSIne ¿Por qué cine y psicoanálisis? Número 2, Del Relato al Detalle. Córdoba: CIEC.

  • Wajcman, G. (2010). Tres notas para introducir la forma “serie”. Revista del Departamento de estudios psicoanalíticos sobre la familia – Enlaces [ICF – CICBA]. Año 12 Nº 15. Buenos Aires: Grama Ediciones.

  • Wajcman, G. (2015). “La verdad en la punta de un hisopo” en Cine y Psicoanálisis. Edición Especial: 10 años. Córdoba: Alción Editora.