“IT” UNA PELÍCULA OMINOSA

MILAGROS RODRÍGUEZ
Psicóloga en Córdoba, Argentina

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It (Wallace, 1990) —o Eso en español—, es un film basado en la célebre novela homónima de Stephen King. Ambos artistas nos ofrecen la mágica experiencia del miedo. Tanto el relato como los recursos cinematográficos, consiguen que el espectador sea introducido al terreno del terror.

It, es una película ominosa. Causó espanto a los espectadores a principios de los noventa, y aun hoy lo hace. La trama nos conduce a una historia contada en dos tiempos donde los protagonistas, primero niños y después adultos, nos confirman que los miedos infantiles son imperecederos, siguen agazapados y poderosos. Vencida la represión, los monstruos del pasado retornan con renovada intensidad.

“Eso” es un ser malvado de origen insondable que ataca a los habitantes de un pueblo remoto. Prefiere a los niños y los aterroriza hasta la muerte. Adultos ciegos y sordos ignoran los terribles sucesos que allí se ocasionan. La infancia es descuidada y lanzada a las fauces de la maldad.

Este monstruo, aunque en trama aparecerá frecuentemente con aspecto de payaso, originalmente no tiene nombre ni forma, solo aquella que la subjetividad de los personajes le permite tener. Un real que se vestirá con los ropajes del propio fantasma. No hay palabras para el horror que esconde y causa a los niños, por tal motivo se ven obligados a llamarlo “eso” en un intento de bordear lo real en juego.

Un ser perverso…

La experiencia cinematográfica típica del cine de terror, al igual que en una pesadilla, provocará angustia y denunciará un goce opaco. “Eso” es un ser que amenaza e interroga, para luego vomitar certezas. Los protagonistas que se proponen entender y aniquilar a este ente enigmático, no saben nada de él pero le suponen terribles propósitos.

Lo perverso es que “Eso” obliga a estos niños a encontrarse con su propia miseria. Se burla de ellas y las expone obscenamente. Los obliga a ver de modo grotesco su propio goce vuelto extranjero. Lo que no saben estos sujetos es que la pregunta por las crueles intenciones de “Eso” es la pregunta por el propio goce que se vuelve insoportable, devastador y extraño.

DAS UNHEIMLICHE: APROXIMACIÓN A UNA TOPOLOGÍA

Freud (1919 [2009]), en su trabajo Das Unheimliche, —o como fue traducido Lo Siniestro—, nos dice que lo ominoso es aquello que es del orden del terror: “No hay duda de que pertenece al orden de lo terrorífico; de lo que excita angustia y horror” (p. 219).

También nos dirá que descomponiendo la palabra alemana encontramos que: Unheimliche es lo opuesto a lo Heimlich —íntimo, familiar, típico—. Lo interesante, dice Freud es entender cuando lo Heimliche se vuelve Unheimliche.

 ¿En qué momento algo inocente se vuelve inquietante?

En películas como esta, palpamos el miedo y la angustia de manera intrusiva. El germen de lo ominoso invade la pantalla y nuestra subjetividad. ¿Qué hace que algo, aparentemente inocente, fenoménicamente inocuo y típicamente familiar se vuelva espeluznante, tomando el cuerpo y el aire de nuestros pulmones?

Lacan (1962-1963 [2004]), en El Seminario Libro X, La Angustia nos invita a abordar Unheimliche en el camino del entendimiento de la estructura de la angustia. Dirá que “lo Unheimliche es lo que surge en donde debería estar el menos-phi” (p. 52). Algo que no debería estar aparece.

Aquí Lacan plantea que los elementos constitutivos deben estar presentes. La estructura de la escena cinematografía, al igual que la del fantasma es un aparato significante. Por esto, cuando algo se cuela, rompiendo la imagen, lo Real se constata con los efectos en el cuerpo: la angustia. Ya nos está diciendo que la aparición del objeto a, es condición (Lacan, 1962 [2004]).

La pantalla nos da un marco ficcional. Las escenas de It ofrecen escenarios sombríos con cierto equilibrio cromático, entornos familiares y personajes triviales. El sonido es tan importante como la imagen, un elemento emocional y formativo de la escena. Con una música enigmática, penetrante y a veces dolorosa, vamos advirtiendo que algo sucederá.

En la película, lo ominoso como experiencia intrusiva, se presenta como una pequeña ruptura, un destello en la escena, un quiebre en lo imaginario. Puede aparecer como una imagen, un objeto infantil o un detalle brillante. La súbita intrusión de signos fuera de contexto en un ámbito de normalidad, cobra un sentido oscuro y siniestro. Por otro lado, objetos o personajes familiares, cuando aparecen desanclados del entorno cotidiano, se vuelven inquietantes. ¿Qué haría un payaso dentro de una alcantarilla un día de lluvia?

Allí vacilamos, contenemos la respiración y algo nos oprime el pecho. Piel de gallina, frio y sudor serán la prueba de que nosotros, como espectadores, estamos siendo tocados por lo Real. El objeto aparece en su máximo esplendor.

El director de It, usa el color brillante como contraste para fijar el centro de atención en aquello que tiene por destino ser aterrador. Esta técnica la introduce el magnífico Hitchcock en muchas de sus célebres obras.

Algo aparece, y se trata de una presencia que calificamos rápidamente de siniestra aunque en la pantalla solo veamos un globo brillante, un guiño de ojo, una sonrisa. Lo paradójico, según Freud, es que eso —heim— familiar e inocente cobra, en ese marco significante, una dimensión diferente: la de lo extraño.

También el objeto voz, recortado en una canción infantil, o unas risas incorpóreas podrán vivirse como inquietantes, confirmando la presencia aplastante de un Otro perverso que allí está sin ser nombrado ni visto.

Para pensar “lo hunheimliche” y en el cine ominoso hay que incorporar el concepto de extimidad. Ya no se tratará solamente de localizar lo que la ficción vela, lo que está detrás, lo Simbólico incluido en lo Real, la mentira como dice Miller (1997 [2003]) en La Experiencia de lo Real en la Cura Psicoanalítica. Sino que habrá que investigar ¿de qué modo se capta lo real en la pantalla? ¿Cómo localizar lo que esta “ahí” como pura presencia… donde no tendría que estar? ¿Puede pensarse en el cine ominoso como puerta de entrada para ubicar lo Real en el cine?

La angustia, puede aparecer ante cualquier película y por los motivos más singulares; pero los creadores de películas como It intentan crear un espectador angustiado y aterrado. La finalidad es tocar la fibra más íntima, poniendo en evidencia lo que el maestro Zizek dice: “Que el cine es el arte Perverso por excelencia” (Zizek, 2006).

Los personajes correrán, sollozaran y morirán de terror, pero la experiencia en el propio cuerpo nos confirmará que nosotros -los espectadores- también fuimos atrapados…

*Pennywise, el payaso, también llamado Bob Gray y Eso (en inglés, It), es un personaje ficticio creado por el escritor
Stephen King para su novela de terror It, en la cual es el principal antagonista y villano. Fue interpretado por el
actor británico Tim Curry en la película It, basada en la novela de King.

REFERENCIAS BIBLIOGRÁFICAS

  • Freud, S. (1919 [2009]) “Lo Ominoso” en Obras Completas. Tomo XVII. Buenos Aires: Amorrortu.
  • Lacan, J. (1962-1963 [2004]) “La Angustia” en El Seminario de Jacques Lacan. Libro 10. Buenos Aires: Paidós.
  • Miller, J.A. (1997 [2003]) La Experiencia de lo Real en la Cura Psicoanalítica. Buenos Aires: Paidós.
  • Zizek, S. (2006) Guía perversa del cine. Disponible aquí