PENSANDO SOBRE INTENSAMENTE O COMO “INSTILAR ” LAS TCC*

OLGA MONTÓN
Psicoanalista en España

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—“Tía dime algo, tengo miedo porque está muy oscuro.”

Y la tía le dice: —“¿De qué te servirá, si no puedes verme?”

Y el niño le responde: —“Esto no importa, hay más luz cuando alguien habla”.

 Freud (1905[2008])

Detrás de la aparente amabilidad y bondad de la propuesta de Inside Out, traducida como Intensamente, (Docter & Del Carmen, 2015 para Pixar) mi sentimiento en la sala fue de pavor. No podía dejar de pensar en todos los comentarios ingenuos de personas adultas y bien formadas, incluidos pacientes, que me habían relatado su entusiasmo ante “una película que habla muy bien de las emociones”. Y menos aún podía dejar de pensar que la sala estaba llena de niños y niñas animados por los dibujos animados, tragándose sin paliativos un discurso de la neurociencia disfrazado.

Y es que hay interés por el tema, de ahí tantos éxitos de ventas de los manuales para “conocerse mejor”. Intensamente acude al deseo de las personas por conocer los mecanismos de la mente y desarrolla su narración con una semántica de animación muy bien armada ¡es Pixar! sin duda. Consigue atraer a niños y adultos, que caen en la tela de araña, disponibles a ser devorados por el discurso psicologicista bajo la dichosa moda de las emociones.

El espectador, a caballo entre la ingenuidad y la vaguería subjetiva, adquiere fácilmente su reserva de plaza en el dispositivo cognitivo conductual. Eso sí, todo adornado y edulcorado por el sacrosanto ámbito de las emociones. La película está toda ella cargada de los mecanismos del aprendizaje instrumental: estimulo-respuesta-refuerzo. Parece que estamos en el aula de la facultad de psicología y el profesor de modificación de conducta se está poniendo las botas aprovechando que los alumnos tienen diez años y tienen la boca abierta en la oscuridad de la sala. Incluso los espectadores adultos también se sitúan en la sala con esa edad de diez años, gracias a la animación y a que los personajes de la película juegan en esa franja de edad. Y es que la enseñanza en el mundo occidental que devalúa el pensamiento crítico e intelectual hace bien su trabajo. Implementado el modelo que impide el pensamiento crítico e independiente, que no permite razonar sobre lo que se oculta tras las explicaciones y que por ello mismo, fija éstas como las únicas posibles. Considerando a las personas como máquinas, como autómatas, como animalitos herederos de Pavlov adiestrados, pretenden un control y una regularización. Una vuelta de tuerca más pensada para la domesticación de los ciudadanos.

Además, este profesor de modificación de conducta es muy listo y no se queda en la tosquedad simple de los comportamientos. Todo el rato sitúa los sentimientos y los pensamientos como la verdadera materia a controlar y modificar. Inyecta, sin que duela el pinchazo, una idea educativa terrorífica: ser adulto y ser feliz pasa por el control, el aprendizaje y la modificación de sentimientos y pensamientos. En la idea de que el lenguaje no es ambiguo y que puede ser usado de forma inequívoca siguen un modelo descriptivo y explícito. De forma que puede haber acuerdo en la supresión de un sentimiento o trastorno. Así, la película cuenta cómo el mundo mental da miedo, dando la idea que lo insufrible, lo insoportable, se traduce en miedo que hay que evadir. Trasmiten la idea de que, si algo desencadena consecuencias, uno mismo puede actuar sobre el mecanismo desencadenante y modificarlo, a modo de manual de un electrodoméstico.

Aun peor, y si cabe más peligroso, me pareció como prepara el terreno para la aceptación educativamente generalizada del dispositivo neurocientífico. Digo que prepara el terreno, porque no habla explícitamente. Todo lo hace bajo un disfraz muy efectivo. Bajo el nuevo ideal del “saber total”, de la cuantificación general de todo lo humano, más alegría menos tristeza, hay un rechazo a lo más subjetivo y singular, a lo sintomático, a lo que nos hace únicos.

Y cuando nombran el “subconsciente”, es para decir que se trata de una “cueva bien cerrada con llave”, que evidentemente no hay que tocar.

Los verdaderos protagonistas son cinco figuras: Alegría, Miedo, Tristeza, Ira y Asco. Todo el rato están jugando a la efectividad de subir o bajar sus tasas de presencia en la mente de la persona. Por ahora, aparentemente solo por vías de reestructuración cognitiva y manipulación forzada de pensamientos y sentimientos.

En mi opinión, Intensamente juega muy sucio. Deja trillado el terreno para la aceptación masiva de que detrás de esas cinco figuras lo que hay son los neurotransmisores: dopamina, serotonina, norepinefrina, etc. y que si no es suficiente con la manipulación cognitiva, se pasa a la manipulación farmacológica con la naturalidad con la que nos tomamos un café por la mañana o nos damos una ducha.

*TCC: Terapia cognitivo conductual.

REFERENCIAS BIBLIOGRÁFICAS

  • Freud, S. (1905 [2008]). “Tres ensayos de teoría sexual” en Obras Completas Tomo VII. Buenos Aires: Amorrortu