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LIJTINSTENS | Entre la felicidad, la soledad y el goce del Uno 2017-01-23T04:25:45+00:00

ENTRE LA FELICIDAD, LA SOLEDAD Y EL GOCE DEL UNO… LOS ACONTECIMIENTOS Y LO IMPREVISTO…

CLAUDIA LIJTINSTENS
Psicoanalista en Córdoba, Argentina

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La armonía de lo familiar, el ideal de felicidad que hasta allí fue hecho rutina en los lazos de esta familia tipo, europea Sueca; allí, donde pareciera que todo funciona al compás temporal, en su medida justa, de pronto de fractura por el acontecimiento imprevisto, un derrumbe que sacude el diseño fantasmático de cada protagonista.

Hasta allí el sujeto es feliz, en la satisfacción pulsional, cada uno con su goce y su satisfacción

Lacan (1973 [2012]), En Televisión nos dice que el sujeto es siempre feliz. Es incluso su definición puesto que no puede deber nada sino a la suerte —heur—, dicho de otra manera a la fortuna, y que toda suerte le es buena para lo que lo mantiene, o sea para que él se repita. El sujeto es feliz en todas las modalidades de su encuentro con el objeto, ya sea bajo el signo de la angustia, de la tristeza o del gay scavoir, porque este objeto no es otro sino lo que presentifica el plus-de-gozar en el que se sostiene, el objeto perdido que busca reencontrar en la repetición.

La suerte, la fortuna. Diría del lado de eso que se presenta imprevistamente.

La repetición, puede torcerse fuertemente, puede romperse a partir de un acontecimiento imprevisto, una contingencia. Eso que cesa de no escribirse, y que por lo tanto interroga y resignifica la rutina.

Los acontecimientos son, para el Psicoanálisis, aquello que traduce un corte, una ruptura en la sincronía significante, en el devenir diario, dando lugar a un encuentro con lo no programado que desaloja, muchas veces, cruelmente al sujeto de la rutina.

Rutina, según Gerardo Arenas (2014), es un oxímoron, deriva de routine, ruta; y ruta viene del latín rupta. Romper, quebrar, rutina es una pequeña ruta. Pero para hacer una ruta hay que romper el terreno, podríamos deducir cómo una rutina supone pequeños rompimientos, acontecimientos a nuestro decir.

Es necesario considerar esa rutina que surca el tiempo, en relación a los acontecimientos.

Para Badiou (1999), un acontecimiento implica un encuentro con una verdad desconocida, no meramente un suceso substancial que pueda ocurrir en el ámbito artístico, político, científico o amoroso. Implica una ruptura con el campo del saber de una situación, por lo cual, florece una verdad aun no subjetivada por el sujeto.

En Psicoanálisis, hablar de acontecimientos, implica articular los conceptos de repetición, tyché, automatón, la pulsación del inconsciente, de lo traumático.

Así, no se podría pensar lo imprevisto, lo que irrumpe en la serie de los acontecimientos, sin inscribirlo en las coordenadas de la historia subjetiva y de la estructura misma en la que se enmarca, de lo traumático y de lo real.

Lacan (1964 [1987]) en El Seminario XI. Los Cuatro Conceptos Fundamentales del Psicoanálisis, nos lo dice en que ese Real es un encuentro esencial, “una cita siempre reiterada con un Real que se escabulle”p.62.

Esto lo relaciona inmediatamente con el trauma, encuentro fallido, ese encuentro que bajo la forma de lo inasimilable, determina todo lo que sigue y le impone un origen que, al parecer, es accidental.

El trauma, siempre encubierto, taponado y que muchas veces aparece a cara descubierta, como dice Lacan. Esas son las veces en las que el sujeto se encuentra con ese Real que lo causa, sin tapones; se podría decir que toma la forma de un atravesamiento abrupto del fantasma que, a modo de algo imprevisto o accidental hace despertar al sujeto y lo enfrenta con ese mismo objeto sin la pantalla que amortigua ese encuentro.

Miller, J-A (1999-2000[2004]) en Los Usos del Lapso plantea que el acontecimiento alcanza la totalidad, es decir que el acontecimiento tiene una capacidad de reconfiguración de todo eso que con anterioridad era virtual. El acontecimiento se produce en un contexto pero, al mismo tiempo, lo trasciende y produce un sentido irreductible a ese contexto —y es allí donde es preciso elegir qué es lo Real—, lo Real queda definido a partir de lo que ocurre, es decir, a partir del acontecimiento.

¿Qué es lo Real aquí, cuál es ese Real para cada uno?

Veamos cómo esta pareja se las ha arreglado para, a partir de una cierta rutina, construir un lazo fantasmático, sintomático que hasta allí funcionaba sin desacomodar ni romper del todo la rutina. Podemos decir que cada uno era feliz en su circuito pulsional, el sujeto es siempre feliz a nivel pulsional.

El acontecimiento imprevisto revela en este caso, algo de ese individualismo democrático de masas, como lo nomina Eric Laurent (2014), definiendo un registro de una soledad para cada uno y para todos.

Cada uno, cada sujeto encerrado en modos de vivir múltiples, pero solitarios. Acompañado a veces de técnicas eróticas muy singulares y fuertemente apoyadas en la tecnología. Estos sujetos parecen comandar esos gadgets con pericia pero, en realidad, lo único que aparece es el mandamiento al que no pueden no obedecer. Ellos obedecen, siguen, cumplen con los mandatos superyoicos, de seguir gozando.

La escena princeps de la película: el padre de familia abandona, en el momento de la avalancha, a su familia y se marcha, él huye frente al derrumbe con sus objetos….su celular.

Esa respuesta impensada, frente a lo imprevisto de un Real, desencadena una ruptura en el circuito pulsional que ha enlazado a esta pareja amorosa.

Algo se revela para ella a partir de allí, algo imposible de volver a taponar. Podríamos nombrar tal vez eso como del orden del encuentro con un aburrimiento, un adormecimiento. Como dice Lacan, el aburrimiento que hasta allí se inscribía, aparece ahora como un signo de un deseo. Ella, por un lado, necesita corroborar algo de esa cobardía masculina, de esa barradura masculina; una y otra vez al estilo histérico.

Pero por otro, necesita localizar en sí misma, algo de un goce, una satisfacción femenina hasta allí velada, no representada ni interrogada.

Ella indaga a esas mujeres e interpreta algo de su lugar en ese lazo que hasta ese momento, no había sido conmocionado, ni perturbado. Ella sondea, intentando escuchar algo de ese “estilo erotomaníaco del amor” (Laurent, 2014), algo que nombre esa soledad del goce femenino.

Él, continúa en ese goce solitario, autoerótico, en una cierta “…posición cínica que hace permanecer al hombre en ese autoerotismo fálico” (Laurent, 2014), objetando el desmoronamiento o frente a la caída inevitable, la recomposición segura.

En El Seminario XIX. O Peor…, Lacan (1971-1972[2012]) hace referencia a la gramática pulsional del goce, éste que tiene lugar en el cuerpo aunque ello no implique forzosamente un cuerpo, en tanto, en relación al goce, siempre hay otro más.

Lo propio del goce es que, cuando hay dos cuerpos, mucho más aún cuando son más, no se sabe, no se puede decir cuál goza. Por ello, en ese asunto, puede hacer varios cuerpos involucrados e incluso series de cuerpos. De esto desprende lógicamente, que “…el goce está en el lazo” (Arenas, 2014).

Entonces, hay un goce solitario con otros, hay un goce en el lazo, ese lazo sinthomático auto/hétero erótico.

En este caso hay algo que se rompe, él vuelve a dejar los hijos solos para restaurarse, en ese sórdido paisaje, o él solo entre esos hombres que gozan cada uno con su órgano, ella necesita alejarse: esquía sola primero y luego de ese encuentro nuevamente con el mal conductor que los pone nuevamente en peligro, ella decide frenar la avalancha, apartarse pero esta vez, se baja sin sus objetos, como renunciando un poco el falo, en busca de un goce desconocido.

REFERENCIAS BIBLIOGRÁFICAS

  • Arenas, G. (2014). Avatares. Revista de Psicoanálisis del CID-Tucumán. N°2. ANO II.
  • Badiou, A. (1999) El Ser y el Acontecimiento. Buenos Aires: Manantial.
  • Lacan, J. (1964 [1987]) “Los Cuatro Conceptos Fundamentales del Psicoanálisis” en El Seminario de Jacques Lacan. Libro 11. Buenos Aires: Paidós.
  • Lacan, J. (1971-1972[2012]) “O peor…” en El Seminario de Jacques Lacan. Libro 19. Buenos Aires: Paidós.
  • Lacan, J. (1973 [2012]) “Televisión” en Otros Escritos. Buenos Aires: Paidós.
  • Laurent, E. (2014) Imprevistos de lo real. Lo real en un análisis. Colección orientación Lacaniana. Buenos Aires: Grama.
  • Miller, J.-A. (1999-2000[2004]) Los Usos del Lapso. Buenos Aires: Paidós.