El NO-TODO FEMENINO EN EL AMOR

ESTELA CARRERA
Psicoanalista en Córdoba, Argentina

Descargar PDF

Mi primer encuentro con el tercer capítulo The Entire History of You de Black Mirror (Endemol: 2011), fue el abismo que había entre la novela de mi infancia y la serie respecto de la dimensión del tiempo.

La novela otrora nos presentaba un cuerpo hablado y sufriente de la verdad. Iba capítulo a capítulo revelando el sufrimiento de los personajes atados a un destino y en paralelo la esperanza de que hubiera un modo mejor de gozar. Eso nos mantenía expectantes de un final más feliz. Planteaban una dimensión temporal dilatada, donde el tiempo de comprender se extendía largamente. El momento de concluir nunca llegaba ¡y esperábamos! El enigma se planteaba hasta el último minuto ¿cómo irá a terminar? Eso podía ser un año o más.

Black Mirror propone ver, comprender y concluir en un solo capitulo. El tiempo de concluir se ha acelerado por el efecto del imperio de la imagen en la vida de los protagonistas que con tan sólo ver, graban en su memoria tecnológica aun aquello que no fue visto del todo, ni escuchado. Basta con encarnar el microchips detrás de la oreja para retener todo, es un ojo, Grano absoluto encarnado. ¡Y todos sabemos lo molesto que puede ser un grano encarnado! El cuerpo se hace soporte de este objeto plus de gozar que se aloja en la piel detrás de la oreja, lugar también del intercambio con el Otro. El grano terminará afectando profundamente la vida de esa pareja, de esa familia.

Lo que me resulto evidente es que el orden simbólico no es el que era. La creencia en el poder de la palabra ha sido reemplazada por la capacidad cautivadora de las imágenes. Parafraseando a Eric Laurent (2008), “el cuerpo es el nuevo Dios del siglo 21”. Entones, es frente al abandono del dominio de lo simbólico que se instituye el nuevo imaginario. Un imaginario, donde la imagen reina pero no va sola, no es sólo imagen que idiotiza, cautiva, hipnotiza sino que es poderosa porque su fuerza radica en que es homogénea a lo real. Esto quiere decir que produce efectos en nuestra subjetividad, y en nuestro cuerpo, nos conmueven y llegan. No es imaginario en tanto una cascara vacía, sino lo más cercano a lo real, contiguo… en tanto que la imagen produce efectos que son afectos y entonces estamos en el plano de lo real.

En 1972, en su Seminario Aun, Lacan habla de los instrumentos técnicos que ha engendrado el discurso científico, los gadgets. Dice: “de ahora en más, y más de lo que creen, todos ustedes son sujetos de instrumentos…que se han convertido en elementos de su existencia y agrega no podemos siquiera medir su alcance porque formamos parte del discurso científico, en tanto un discurso es lo que determina una forma de vinculo social” p.99. Siempre Lacan veía más allá.

Jorge Aseff (2013), psicoanalista en Córdoba, en su escrito titulado Black Mirror. Reflexiones sobre el poder de la tv, retoma un concepto de Gerard Wajchman quien plantea que hay que tomar a las series de TV como una forma de relato que expresanel espíritu de un tiempo. O el malestar de la civilización” (Wajchman, 2011, p.151) y agrega luego que las series de TV son “la forma misma de este tiempo hipermoderno(p.152).

Este capítulo se enmarca en un tiempo hipermoderno, donde se entremezcla realidad y ficción de la que, interpreto, estamos a un tris. Un microchip hace posible grabar, recordar, revisar, volver a ver, borrar, incluso corregir insertando falsos recuerdos, es decir vivencias que no se tuvieron. Este es un punto interesante, dado que el ojo absoluto llamado Grano, puede burlarse a sí mismo, enredarse en la verdad mentirosa, recreándola a medida. Es decir la tecnología se muestra permeable a la voluntad de su usuario.

El protagonista principal, un joven abogado investiga a su mujer haciendo uso del Grano capaz de mostrar mediante imágenes lo que queda oculto a su propia mirada. Empujado por los celos, no puede dejar de ver todo lo que el Grano pueda mostrarle. Eso mismo se torna traumático tornarse él mismo el vigilante de su mujer… Es cuando va al grano, que comienza a darse respuestas que lo sumergen en la angustia y lo empujan a actuar. Finalmente decide desencarnar el Grano que cambió su vida.

A partir de un signo interpretado por él como signo de deseo, se desencadena todo. La ve entusiasta en una conversación con quien había tenido una historia antes de conocerlo a él. Entonces comienza a interpretar cada signo, la mirada de ella hacia ese ex, su risa cuando él habla, son los signos de un deseo dirigido a otro hombre que él no puede soportar.

Ese Real se pone en cruz y hace que la cosa no marche.

No hay ninguna posibilidad de tapar la brecha por la que se filtra la subjetividad en el Grano. Es decir, no todo puede reducirse a el Grano, Queda la respuesta del ser hablante, del parlêtre, siempre singular y por fuera del Grano. Esas respuestas son ayer y siempre inhibición, síntoma y angustia.

La subjetividad se mete en el objeto tecno. No es sin la subjetividad que esto sucede.

Es la angustia como respuesta irreductible la que nos recuerda que somos humanos y que estamos afectados por el lenguaje. Ese signo de lo Real en juego, trae aparejado una ruptura, un antes y un después del imperio de la imagen. El mundo que vivía el protagonista se cae a pedazos, el de ella también cuando esas mismas imágenes que nunca el debió ver, agujerea el velo del amor arrasando con el semblante tradicional que la pareja había construido como respuesta a qué es un hombre y una mujer. Para ellos un hombre y una mujer se aman, tienen sexo, viven juntos y tienen hijos. Ese semblante es arrasado cuando el síntoma de ella que se pone en cruz.

Un análisis no concierne a aquello que uno tiene de común con todo el mundo, sino a aquello de lo que se quiere desembarazar porque no encaja y se presenta como dis-armónico con el resto de la vida. Las imágenes que revela el Grano, da algún indicio del síntoma de esta mujer.

Eric Laurent (2009), en un artículo, llamado El Delirio de Normalidad, dice:

Cada uno es loco en la medida que con el síntoma hacemos excepción a la norma. Hay siempre una “x” que hace obstáculo al “para todos”… en el fondo cada uno se esmera en hacer semblante de entrar en la norma, aunque su síntoma hace ahí obstáculo. (Laurent, E. 2009)

Ella está definitivamente tomada en el amor. Es tomada por su pareja, en tanto él la ama y la elige. Tienen un hijo fruto de ese amor. Pero ella, va más allá, cuando retorna a aquel amor que no fue, antes de conocer a su marido. No estaba en su cálculo, perder algo. Podía tener todo, a los dos. Sin embargo, el Grano la delata.

Dice Miller (2010) en Lacaniana Nº 10, “el no todo femenino de Lacan quiere decir que ninguna mujer se satisface de un hombre” p. 55. Esto no es equivalente a que ninguna mujer se satisface en la cama con un hombre, sino que una mujer goza más allá del hombre que le sirve de relevo para convertirse en ese Otro para sí misma.

Se trata de un goce que la lleva siempre un poco más allá de su partenaire.

REFERENCIAS BIBLIOGRÁFICAS

  • Assef, J. (2013) “Black Mirror. Reflexiones sobre el poder de la tv” en Revista Contingencia nº 3
  • Laurent, E. (2008) “Hemos transformado el cuerpo humano en un nuevo Dios” en Diario La Nación. Disponible aquí.
  • Laurent, E. (2009) “El delirio de normalidad “ en Virtualia. Revista Digital de la EOL. Disponible aquí.
  • Wajchman, G. (2011) “Tres notas para introducir a la forma serie” en Enlaces N˚15. Grama. Bs. As, Argentina