DAMAGE, POR SILVINA FENOGLIO

Película: Damage
Director: Louis Malle
Año: 1992
Países: Reino Unido, Francia

Desde la imagen y el nombre —daño— impacta como una película erótica. Pero no es por esta vía por la que me voy a dejar llevar, ni tampoco por el personaje de Anna (Binoche) que atrapa por lo enigmático y la tristeza en esta mujer; sino que voy a tomar al Dr. Stefhen Fleming (Irons) un distinguido político que ha sabido llevar una vida perfecta profesional, familiar, con una carrera excelente y en ascenso, casado, padre de dos hijos, distinguido, correcto, ético. Demasiado normal para un humano.

No necesitó más que el encuentro con una mirada de mujer para que desatara en él una serie de pasiones irrefrenables que lo muestran loco de amor, loco de pasión y su vida ya nunca más será igual. Todos sus frenos desaparecen y es capaz de atravesar los umbrales que hasta ese momento le dieron un sentido a su vida. Adopta una feminización en su posición, no encuentra un límite a lo que irrumpe en su cuerpo.

Esta mujer, misteriosa, enigmática, dispuesta a funcionar como ese objeto causa a la medida del fantasma de cada hombre que encuentra en su vida, despierta un goce innombrable en este hombre. Es la primera vez que elige una mujer, no una madre, es una vez en la vida, tal como el título del film en la traducción al castellano.

¿Qué decir de su paternidad? Hasta su cuerpo resulta tenso en esa función, no era un traje que le calzara a medida, sino que fue a partir de esta incomodidad que fue tejiendo el lazo con sus hijos. Y es allí donde lo real se presenta del modo más salvaje, incivilizado.

Los semblantes de los que hizo uso el Dr. Fleming, a punto de ser ascendido en el gobierno, se desploman ante la contingencia trágica. Los que parecían lazos que lo unían al Otro fueron rompiéndose uno a uno. Y allí aparece otro hombre, otra figura, otro semblante.

¿Acaso era lo que buscaba sin saberlo? ¿Es allí en ese absoluto desprendimiento que su vida se ordena?

2018-01-05T21:38:23+00:00