COPIA CERTIFICADA (COPIE CONFORME), POR LILIANA AGUILAR

Película: Copia Certificada
Director: Abbas Kiarostami
Año: 2010
Países: Francia, Italia, Bélgica, Irán

Un hombre, una mujer y varias horas por delante recorriendo las calles de la Toscana. Al mejor estilo de Viaggio in Italia de Roberto Rossellini con Ingrid Bergman y George Sanders o también, bastante más contemporánea, la trilogía de Richard Linklater: Antes del amanecer, Antes del atardecer y Antes del anochecer. Sin embargo, en este caso más que en ningún otro, la copia es certificada. ¿Cómo retratar a un hombre y a una mujer sin caer en prototipos? ¿Cómo hacerlo sin apelar a los lugares comunes y mucho menos a los raros? Es una apuesta compleja a la que el cineasta iraní, Abbas Kiarostami, no retrocede en ningún momento. Con una actriz francesa consagrada, Julliette Binoche, y un incipiente actor inglés, William Shimell, que se enfrenta a su primer rol con esta película, los tres supieron resguardar esa extranjeridad, la de cada quien y la del otro, para ponerla en juego en la película, para ponerla en juego entre un hombre y una mujer. Una exquisita combinación de lenguas propias y ajenas, permiten que algo se comprenda sin comprender, si me permiten la contradicción. 


Contarles la trama de esta película, me pone en un brete. Cuando la vean van a entender por qué se los digo. Prefiero tomar tres escenas: la del café, la del restaurante y la del cuarto de hotel. La del café, es la que descompagina todo. Hasta el momento eran un hombre y una mujer que jugaban, con las reglas que conocemos, el entretenido juego de la seducción, hasta que la mesera los confunde pensando que son marido y mujer. A partir de allí ella ya no es la misma, entra y nos hace entrar a todos en una zona difícil pero fácilmente reconocible en una mujer. No se sabe más lo que quiere, por qué dice lo que dice, qué le pasa, si son amigos, extraños, amantes, marido y mujer, si están enojados, si se hacen, si uno quiere una cosa y el otro, otra, en fin… Él queda un poco sin palabras, descolocado, no solo en la ficción sino también en la realidad. Parece ser que Julliette Binoche no fue muy atenida al libreto justamente en esa escena, y eso lo deja un tanto contrariado. En la escena del restaurante, llega su revancha. El que nunca le había gritado a ninguna mujer, ni en la actuación, ni en la vida real (tal como lo confiesa en una entrevista), lo hace. Y lo hace justo después de la famosa escena del baño con la que se difundió el trailer y la imagen de la película: ella frente al espejo pintándose los labios y poniéndose aros para volver a la mesa a encontrarse con él. A esa altura, la incomodidad traspasa la pantalla. Pero ella sigue, no le teme a los lugares incómodos, se arriesga, es como si buscara que se rinda, que se dé por vencido. Así llegan al cuarto de hotel. De esta escena mejor no les cuento nada, les podría decir que es porque es la última escena y no querría contarles el final de la película pero en realidad es porque hay películas que dejan las preguntas sin respuestas para que cada uno se cuente su propio cuento.

2018-01-05T21:27:15+00:00